Eugenio Tironi: "Las primarias son fatales"

Dice Tironi que este mecanismo saca lo peor de los competidores y anula la función principal de la política: la negociación. De ahí que hoy saldrá un Piñera debilitado y los “dos triunfadores serán Guillier y Goic, quienes van a ganar por ausencia”.

No está en los números, cruces de datos ni estadísticas. Hay un componente que de repente se cuela y hace que los cálculos se desordenen con la consecuente alteración del producto. Ese componente se llama suerte, y para Eugenio Tironi, hoy vino a visitar a Carolina Goic, pero, sobre todo, a Alejandro Guillier.

Porque por esas cosas del destino -de nuevo, la suerte-, los candidatos presidenciales de la Nueva Mayoría terminaron fuera de las elecciones primarias que hoy tienen nerviosos a Chile Vamos y al Frente Amplio. Una contienda cuyo proceso, dice Tironi, fue negativo para todos los candidatos que participaron. Así, mientras Guillier y Goic “ganaron por ausencia”, “el más dañado es Sebastián Piñera”.

-Es que las primarias son fatales, muchas veces- dice, aludiendo al mecanismo para elegir candidatos.

Lo acaba de ver en Francia, desde donde viene llegando, en que los dos bloques tradicionales que se enfrentaron en primarias terminaron dejando el centro vacío y permitiendo el triunfo de Emmanuel Macron, a pesar de que -una vez más- operó la suerte y el presidente electo es toda una esperanza para la Francia moderna. “¿Y quiénes fueron los grandes derrotados?: el Partido Socialista y los republicanos”.

Además, en posiciones extremas, producto de la primaria.
Exactamente. El socialismo fue con Benoit Hamon, que era una candidatura testimonial, y en la derecha, con Françoise Fillon, que es moderado, pero no era el hombre para este tiempo, sino que era Juppé. Si los candidatos hubiesen sido Manuel Valls y Alain Juppé, no existiría Macron.

¿Y eso es porque la gente tiende al centro?

No, es que hay una cuestión perversa en el mecanismo de las primarias. Polarizan, exponen, y como los candidatos tienen muchas dificultades para diferenciarse, porque pertenecen al mismo campo, tienen que acudir a cuestiones pedestres e incluso crueles para marcar diferencias. Eso deja muy deteriorado al triunfador; le pasó a Hillary también frente a Bernie Sanders.

¿Usted era partidario de las primarias legales, financiadas, para elegir candidato presidencial?

Nunca he sido un militante de las primarias. No creo que sean la pócima mágica que va a resolver los problemas de la democracia, porque tienen el gran problema que hacen que los partidos y sus dirigentes se anulen, abdiquen de su rol. Las primarias son un sistema de referéndum que da lugar a la personalización de la política, al peso del carisma y, en ese sentido, a la demagogia. Y la lógica del referéndum es muy perversa, hay que ver lo que pasó con el Brexit en Gran Bretaña. Las primarias anulan lo que es la función principal de la política, que es la negociación. Es el compromiso, es la componenda, el encuentro en un acuerdo, que puede ser transitorio, frágil, pero acuerdo al fin y al cabo.

Hay un código compartido en el cumplimiento de ese acuerdo, que la primaria no da, porque obliga a plegarse al ganador.

El caso de Fillon, por ejemplo, es muy patético, porque a raíz de la exposición que le dio la primaria salieron a la luz todos sus escándalos. En ese momento tendría que haberse retirado, pero como había ganado la primaria, no es el partido el que lo puede sacar. Si hubiese sido el partido el que eligió candidato, lo hubiera bajado, puesto a Juppé y hoy Juppé sería Presidente de la República.

Y en el caso de Piñera, que probablemente hoy va a ganar la elección, ¿es un triunfo con sabor amargo, sobre todo después del debate del lunes pasado?

En el caso de Chile Vamos, que tenía más de un candidato, estaba obligado a hacer primarias, porque habían abogado por esto. Entonces, pese a todas las dificultades, es mejor que hayan hecho primarias a que se hayan negado a hacerlas. Dicho eso, el problema es que siempre son más perjudiciales para quien va adelante. Además, uno fue Presidente de la República y los otros son, uno, un recién llegado a la política, y el otro, una especie de patrón de fundo, medio campechano, que ha sido alcalde.

“Saldrán debilitados y llenos de barro”

Cuando Carolina Goic decidió ir a la primera vuelta, hubo temor en la Nueva Mayoría por la pérdida de espacio en la agenda pública. ¿Cuál es la evaluación final?

La Nueva Mayoría se salvó. Los grandes triunfadores de estas primarias son Alejandro Guillier y Carolina Goic, quienes van a ganar por ausencia. Y eso es la suerte, cosa que se puede ver también en Macron. Cuenta la historia que Napoleón en una oportunidad tenía que nombrar generales y tenía 10 nombres sobre la mesa. Eligió cinco a dedo. ¿Y por qué esos? Por la suerte. Guillier y Goic son triunfadores por no estar exponiéndose y por no estar ante la inminencia de un fracaso, como va a ser la primaria de hoy, que, además, tiene la fatalidad de que es la final de la Copa Confederaciones. La primaria va a tener muy pocos votantes y los candidatos, en vez de salir empoderados, van a salir debilitados y llenos de barro, sangre, desgastados. La situación de Piñera, por ejemplo, en el debate, fue patética.

¿Tuvo un mal desempeño o simplemente no aguantó más y reventó?

Creo que Piñera tiene lo que uno podría llamar el “síndrome Lagos”, que es que cualquier ex Presidente de la República, después de este gobierno de Bachelet, tiene que encarar un examen muy duro respecto de su gestión. En la sociedad chilena de hoy, el pasado no es fuente de prestigio, sino que pareciera ser el origen de todos los males. En el debate, gran parte del tiempo lo gastó en dar explicaciones por cosas del pasado y eso le va a seguir ocurriendo. Y así como el pasado fue fatal para Lagos, puede ser fatal para Piñera. En el debate se le veía desesperado, dando argumentos que hoy tienen muy poco valor, como que bajó la delincuencia.

¿Cree que fue tan malo su gobierno, como para que sea una fatalidad encararlo?

No, yo creo que fue bueno, y fue muy importante haberlo tenido, porque terminó el mito de que la derecha no podía gobernar en democracia. Fue un gobierno socialdemócrata, moderado, del cual tengo una buena impresión. Lo que pasa es que el pasado no es un patrimonio, es un pasivo en el Chile de hoy.

¿Y el Frente Amplio? ¿También la primaria ha sido negativa para ellos?

Ahí sus candidatos parecen corredores de fondo, pero que a la mitad de la carrera empiezan a jadear, porque no tienen fondo. Las primarias los dejan al desnudo. Cuando alguien reposa en la novedad, lo peor que le puede ocurrir es la rutina, porque pierde novedad. Tengo la impresión de que los candidatos Beatriz Sánchez y Alberto Mayol perdieron todo su atractivo. Y, además, cuando uno los ve, se pregunta por qué no los sacan y ponen a Boric y a Jackson, que son el verdadero Frente Amplio. Ahí sí hablamos en serio; de los otros no se sabe muy bien dónde van, a quién le han ganado o cuánto aguantan.

Pero, por otro lado, es positivo que exista esta exposición, porque así la gente puede saber más de ellos. Lo opuesto es la queja sobre la duda permanente que representa Guillier.
Por eso es que para él esto ha sido óptimo: está calladito, tranquilo y tiene como gran aliada a la Copa Confederaciones.

¿Cuál es su pronóstico para hoy?

No tengo idea, pero es muy difícil que supere las 800 mil personas que votaron la vez anterior. Lo más complicado es para Piñera, quien tiene que asegurarse que la primaria sea un éxito y, además, ganar ampliamente. Si yo me dedicara a las apuestas, creo que pasado este mes, las apuestas por Guillier habrían subido sustanciosamente. Porque Goic no prende, y Piñera sale muy desgastado. Y creo que Piñera lo sabe, lo refleja. El grado de rabia y desesperación estando en el debate, pensando ‘¿por qué tengo que aguantar a este cabro chico que fue empleado mío, y a este otro pelafustán, que apenas entiende lo que le preguntan? Y yo, que soy profesor de Harvard, que he hecho una fortuna solo, que he logrado hasta vender abrigos en el Sahara, estoy como un igual ante estos dos…’. Ha sido duro para él.
Igual creo que Piñera debiera tener más sentido del humor y tomarse más a la chacota este asunto, no enganchar con Ossandón.

Pero si te dicen delincuente delante de todo el país…

Sí, pero tiene que ver de dónde viene. Y, además, no es primera vez que se lo dicen.

¿Y cómo se rearma la derecha después de esto?

Pero si Felipe Kast dijo que sería ministro…

Otra cosa es que Piñera le ofrezca, después del debate.

Si Piñera le ofreció a Longueira, a Allamand, hasta capaz que Ossandón termine de ministro. Todo es posible. Obviamente, tiene que recomponer esto, y ya lo está haciendo. Y, además, se va a mover mucho más al centro. Tiene a la UDI y RN en el bolsillo, entonces se va a mover al centro, sobre todo si Goic no prende. Vamos a ver hasta dónde tiene audacia para moverse. Y eso hay que hacerlo en serio, no se trata de poner a un Ravinet de ministro de Defensa.

“Goic debería correr más riesgos”

En su última entrevista dijo “me quedé sin candidato”. ¿Sigue sin candidato?

Sí.

¿No va a votar hoy?

No.

¿Y qué piensa hacer para la primera vuelta?

Vamos a ver cómo se dan las cosas. No quiero jugar un papel en esta campaña, ni emitir opiniones a favor o en contra de alguien.

Pero no le gusta Guillier.

O sea, entre Guillier y Piñera, prefiero a Guillier.

¿Pero entre Guillier y Carolina Goic?

Esa es la pregunta del millón. Estoy en proceso de discernimiento. Tengo cercanía con las cosas que plantea Carolina Goic, pero considero que debería correr mucho más riesgos para levantarse como alternativa, y eso es lo que me hace dudar.

Que sea DC, básicamente.

Claro, demasiado amarrada a este salvavidas de plomo que es la Democracia Cristiana.

Pero es la presidenta y la candidata del partido.

Sí, pero un democratacristiano difícilmente conseguirá adhesión, o más de lo que muestra hoy en las encuestas.

O sea, tendría que dar un giro y convertirse en la candidata de la Concertación…

O de este Chile nuevo que creo que quedó un poco asqueado del debate de Chile Vamos y de estas figuras del Frente Amplio que están buenas para una elección de centro de alumnos o federación universitaria, pero no para Presidente de la República. Así como hay mucha gente que salió del clóset y levantó a Macron, en Chile habemos muchos que queremos levantar a una figura nueva, distinta, que rompa las divisiones antiguas. Goic es una persona que podría plantearse algo así, pero no lo ha hecho y el tiempo se está acabando.

¿Y hay espacio para levantar una figura nueva?

Bien escaso. Creo que esta es la última elección basada en la división izquierda-derecha.

Bachelet “egótica”


En la columna que escribió justo antes de la cuenta presidencial, usted planteó que Bachelet tenía dos caminos para lo que queda de su mandato: una respuesta egótica, que insista en sus propósitos aunque no tengan respaldo, o una altruista, que se enfoque en lo que las mayorías hoy estimen que es bueno para el país. ¿Qué camino eligió?

Una respuesta egótica. Ella llegó con un propósito y saldrá con ese propósito, que es hacer ciertas reformas que para ella son fundamentales para convertir a Chile en un país moderno. Ella piensa que si estas reformas no son apoyadas, es porque hay una resistencia cultural que hay que vencer. Correr la barrera.

Lo curioso es que supuestamente estas reformas se basan en el diagnóstico del malestar social que planteó el PNUD, pero sus reformas son resistidas por la misma gente que supuestamente acusa malestar.

Las sociedades son animales mutantes que se modifican con mucha rapidez. Yo hallo medio ridícula la discusión sobre si fue bueno o fue malo el diagnóstico, porque estos también son preformativos.

Pero uno hace un plan de acuerdo a un diagnóstico.

Creo que la cuestión que este gobierno no vio fue la complejidad hacia la que ha avanzado la sociedad chilena; una sociedad con una vasta clase media, muy diversa, que recurre indiferentemente al Estado y al mercado para alcanzar sus fines, que protege su autonomía, pero clama por respuestas del Estado en determinados momentos. Una sociedad que no admite soluciones uniformes y requiere de una gestión política mucho menos presuntuosa, sino más pragmática, más adaptativa.

Velasco, “el Macron que no fue”

Como gran conocedor de la sociedad francesa, Tironi cuenta que hoy ese país se ve “más optimista, más joven. Hay otra generación que debe tomar control de las cosas y que es una especie de Francia oculta más cosmopolita, que le va mejor, que es más educada, más parisina, más bobó (burguesa bohemia). Uno creía que Francia estaba dominado por una casta medio sindicalista, de viejos universitarios y políticos con una acumulación de mandatos, muy desgastada, y de pronto sale esto, entonces es muy especial”. Advierte, eso sí, que “no se puede dar por hecho que aquí se clavó la rueda de la fortuna, pero es increíble igual cómo una sociedad vieja, medio depresiva, que parecía inmodificable, tenga esta capacidad de reacción”.

¿Y quién sería hoy nuestro Emmanuel Macron?

Existe un Macron frustrado, que es Andrés Velasco. El Macron que no fue.

Pero hoy aparece con una nueva oportunidad de volver a la política, ya que le aprobaron su partido.

Sí, pero, lamentablemente, es muy tarde.

¿Habría sido su candidato?

Yo hubiese querido que él fuera el candidato de la Concertación cuando terminó el primer gobierno de Bachelet. Yo tuve conversaciones importantes en ese sentido, pero no prendió, porque emergió la figura de Frei, que fue impuesta por los partidos. En ese momento habría sido mi candidato. Era el continuador lógico de Bachelet, pero no resultó. Después se distanció de la Presidenta, no encontró un domicilio claro, lo que no es pecado, pero participó en la primaria de la Nueva Mayoría.

¿Debió haber ido a la primera vuelta, entonces?

Debió haber hecho lo que hizo Macron, que se retiró del Partido Socialista para no ir a la primaria, y cuando parecía una locura, él se lanzó con su propia candidatura. Creo que hacia Macron debieran ir las cosas.

Ahora Velasco va a la senatorial.

Pero es muy difícil. Si no va a ganar, mejor que se guarde. Si gana, tenemos una figura nueva, transversal, que además renace de las cenizas como un ave Fénix. Y ahí sí, pues, otro gallo va a cantar.

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