Héroes del silencio, triunfadores de la vida

Diego Manzo, Carla Figueroa, Daniela Labarca y Matías Egaña, medallistas en los Juegos Deportivos Sudamericanos de Sordos, analizan la primera participación de la selección chilena en una competencia internacional.

Diego, Carla, Daniela y Matías tienen dos cosas en común: su amor por el deporte y el anonimato al que han sido condenados sus éxitos deportivos. Los cuatro son integrantes de la selección chilena y los cuatro regresaron con medallas de los primeros Juegos Deportivos Sudamericanos de Sordos, celebrados el mes pasado en la localidad brasileña de Caxias do Sul. No fueron los únicos. Hasta catorce preseas logró conquistar la delegación criolla en su primera participación en una competencia de carácter internacional, ocupando el cuarto lugar en el medallero. 

Los protagonistas atienden a La Tercera en la sede de la Federación Deportiva Nacional de Sordos. Es decir, en rigor, en el domicilio particular de su delegado y tesorero, Patricio Bonnassiolle. A esta vivienda familiar ubicada en la comuna de La Florida, nos da la bienvenida su hijastro, Tomás Ceberio, quien se ocupa de las labores de interpretación, al igual que hizo en los Juegos Sudamericanos, a los que viajó en calidad de intérprete del combinado nacional. 

Éxitos silenciados

El triatleta Diego Manzo es el primero en hablar. Ya lo hizo en la pista. Dos medallas de oro en atletismo, en las disciplinas de 5 y 10 mil metros, avalan a este santiaguino, estudiante de tercer año de Educación Física en la Universidad Andrés Bello.

Diego vive por y para el deporte, y -aunque reconoce la importancia de los éxitos logrados en Brasil- lamenta no haber podido contribuir con otra medalla en ciclismo, disciplina en la que también participó en estos Sudamericanos.

Manzo espera que estas buenas actuaciones ayuden a difundir aún más el deporte practicado por personas sordas. “En ciclismo no pude rendir al mejor nivel porque la bicicleta quedó dañada en el aeropuerto”, explica el atleta de 28 años, quien ante la ausencia de apoyo institucional se las ha ingeniado para encontrar sus propios auspiciadores. Su objetivo, continuar compitiendo para que, algún día, la igualdad de oportunidades sea un hecho en Chile: “las personas oyentes tienen que abrirse un poco más para lograr la integración, pero también los sordos”, señala.

Dos subcampeonatos en futsal se adjudicó la delegación chilena en Caxias do Sul. El combinado femenino, encabezado por su figura y máxima realizadora, Carla Figueroa, cayó con contundencia en la final ante la selección anfitriona. Sin embargo, el equipo fue capaz de doblegar a la poderosa Argentina, algo que no está al alcance de cualquiera. “En el partido contra Argentina quisieron bajarme al tiro y muchas jugadoras acabaron lesionadas, pero conseguimos ganar, que era el objetivo principal, empezar con una victoria”, confiesa la futbolista de 22 años, quien también sabe lo que es costearse de su propio bolsillo la participación en competencias internacionales. 

Y es que la autofinanciación continúa siendo la única alternativa para muchos deportistas sordos. Una realidad que podría ser atajada implementando, en todas las disciplinas, el uso de señales visuales en lugar de acústicas, y fomentando de este modo la participación en igualdad de condiciones. “Mucha gente piensa que el deporte de sordos está incluido dentro de los deportes paralímpicos, pero no es así. Y nosotros estamos de acuerdo en que no sea así, porque los deportistas sordos tienen las mismas aptitudes que los oyentes, y sus deportes se rigen prácticamente por el mismo reglamento”, argumenta Bonnassiolle, antes de llamar la atención sobre la importancia de acometer mejoras formativas para promover la preparación de nuevos atletas.

 

Superación

Matías Egaña es integrante del equipo masculino de futsal, e indiscutible ejemplo de perseverancia y superación dentro del mundo del deporte chileno. “Empecé a entrenar desde niño porque quería ser futbolista. Mi tío me animó y conseguí entrar en las categorías inferiores de Universidad Católica”, comienza. “Después, jugué en Ferroviarios, en Tercera, y ahí grabaron todos mis partidos y los subieron a Youtube. Así fue como me conocieron en España y me ofrecieron la posibilidad de jugar en Europa”, relata el hoy futbolista del CDS Huelva, campeón de la Copa de la UEFA de fútbol para sordos en el año 2013.

Matías, que regresará en el mes de abril a España para disputar la Champions League con su equipo, es consciente de que sus logros deportivos no tendrán jamás la misma difusión que los de compatriotas como Alexis Sánchez o Arturo Vidal, pero su sueño es exactamente el mismo. Levantar la copa y combatir, de paso, con argumentos puramente futbolísticos, la sordera de los medios de comunicación.

La cuarta medallista anónima es Daniela Labarca. Tiene 21 años y estudia Trabajo Social en la Universidad Católica. La delantera de la selección femenina de futsal es la única deportista del grupo a la que se le ha realizado un implante coclear, un caro producto sanitario de alta tecnología, encaminado a restablecer la audición en sus portadores. Un avance -reconoce- casi tan importante como el hecho de haber podido participar por primera vez en un campeonato internacional. “Era la primera vez que competíamos fuera de Chile, y la competencia fue brava. Ahora mismo hay una gran diferencia con respecto a selecciones como Brasil, pero estamos recién empezando y llegaremos a su mismo nivel”, asegura en un alarde de optimismo, convencida de que el futuro deparará nuevos triunfos al deporte chileno de sordos.  Palabra de medallista.

Seguir leyendo