Klaus Schmidt-Hebbel: “Piñera recibe un país que pasó por otro terremoto: el segundo gobierno de Bachelet”

El ex economista jefe de la OCDE y profesor titular de la U. Católica advierte que el país está en una senda insostenible de aumento del endeudamiento público, criticando que el actual gobierno “ha sido muy irresponsable, no poquito” con el alza del gasto fiscal.

Klaus Schmidt-Hebbel, ex economista jefe de la OCDE y académico titular de la UC, es optimista con el nuevo equipo que llegará al Gobierno a partir de marzo, justamente con quienes trabajó codo a codo cuando formó parte del grupo de trabajo del Presidente electo, Sebastián Piñera, durante la campaña electoral. Sin embargo, enumera desafíos importantes para lograr duplicar la tasa de crecimiento de la actividad, como acotar el gasto público y reducir el déficit estructural, entre otros.

¿Qué opina del equipo económico que arribará al Gobierno en marzo?

Estoy muy entusiasmado con el gabinete económico, particularmente con los nombramientos de Felipe Larraín y José Ramón Valente en los ministerios de Hacienda y Economía, respectivamente. En el caso particular de Felipe Larraín, estimo que entre todos los candidatos chilenos a ministro de Hacienda, que hay en el país o en el exterior, él es por lejos el más idóneo y preparado para el cargo. Ya lo hizo muy bien en 2010-2014 y lo hará brillantemente de nuevo. Además de su excepcional trayectoria y experiencia, con su profundo conocimiento de las materias tanto fiscales como económicas en general, Felipe es un hábil político y negociador, que le abre puertas y opciones que quizás a otras personas les serían más difíciles.

¿Esto último habrá sido el gatillante para su nombramiento, considerando que había otros candidatos?

Es una de las fortalezas de Felipe en comparación con otros eventuales competidores que estaban en la lista corta. Pero no soy yo la persona indicada para decir si eso fue o no el elemento gatillante, aunque creo que es un elemento crucial en el conjunto de sus características y habilidades.

Muchos han criticado que se “repitiera el plato”…

El primer Presidente que dijo “en mi gobierno nadie se repetirá el plato” fue la Presidenta Bachelet en su primer mandato. Y fue la primera en violar esa afirmación, sin sentido y absurda, al hacer repetir el plato a un montón de ministros cuando cambió su primer gabinete. Para qué decir el gobierno actual, donde está el súper repetidor de platos, el actual ministro de Hacienda (Nicolás Eyzaguirre), que ha sido ministro en 3 carteras distintas y ahora se repite el plato en Hacienda. Y eso me parece muy bien, que estén personas que se han destacado por su labor en cargos previos. En el caso de Felipe Larraín, que ya ha sido uno de los mejores ministros de Hacienda en toda la historia del país, me parece fantástico que se repita el plato. Para qué incurrir en riesgos si tenemos la certeza de una persona que lo hizo bien.

¿En qué estado recibe la economía?

En una situación muy difícil. Así como en marzo de 2010 Piñera recibió un país con enormes retos de recuperación poscrisis 2008-2009 y de reconstrucción posterremoto 2010, en este caso recibe un país que pasó por otro terremoto, que fue el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

¿En qué sentido?

En lo estrictamente vinculado a Hacienda, recibe un país que está en una senda fiscal que es insostenible desde el punto de vista financiero. Por responsabilidad directa de la gestión fiscal de los señores (Alberto) Arenas, (Rodrigo) Valdés y (Nicolás) Eyzaguirre, estamos en una senda insostenible de crecimiento continuo del endeudamiento público, transitando desde velocidades bajas a velocidades preocupantemente altas. Y por tanto el primer gran reto que enfrenta Larraín es reestablecer las bases de una política fiscal tal que Chile vuelva a una senda sostenible de deuda. Eso significa conducir una política fiscal tal, que los déficits efectivos del sector público vayan disminuyendo en los siguientes cuatro años, hasta alcanzar la estabilidad en la relación de deuda pública a PIB

¿Cuál es una meta fiscal realista?

Diría que el déficit estructural o cíclicamente ajustado se deberá corregir gradualmente, de manera de llegar a nivel de déficit menor al 1%, o un balance.

Tarea compleja dado el ambicioso programa en materia de gasto… 

Sin duda. Dado el objetivo anterior, el gobierno entrante deberá reducir la tasa de incremento del gasto fiscal total, lo que exigirá bajar o redireccionar el gasto público en programas públicos mal evaluados, creando espacio para incrementar el gasto en los programas comprometidos en el programa de gobierno, como pensiones e infraestructura. Eso significa enmendar el rumbo fiscal del actual gobierno, que ha sido muy irresponsable, no un poquitito, porque el gasto fiscal real ha crecido en promedio estos cuatro años en tres veces el crecimiento del PIB real. Eso es irresponsabilidad fiscal de libro de texto.

En su momento el ministro Arenas lo justificó por ser contracíclico…

Yo entiendo que hablase de contraciclicidad durante los primeros meses de su gestión, cuando se estimaba (a la postre, erróneamente), que el crecimiento potencial era superior al 4%. Pero a más tardar a fines del 2014 o a comienzos del 2015 estaba claro para los analistas independientes que las reformas del mismo gobierno estaban contribuyendo significativa y mayoritariamente al enfriamiento polar del crecimiento efectivo y potencial de Chile, lo que era negado sistemáticamente por Arenas. Pues bien, ésta y otras metidas de pata, le costaron el cargo.

¿Se debe fortalecer la regla fiscal?

Sí, y lo he propuesto públicamente varias veces. En cuanto a institucionalidad fiscal, el Ministro Larraín enfrenta tres desafíos grandes: un Consejo Fiscal Independiente, una reforma de la regla fiscal y una reforma tributaria. El primer reto consiste en reemplazar el actual Consejo Fiscal Asesor, por uno independiente o autónomo, que es el modelo que siguen unos 40 países del mundo en forma muy exitosa. La Presidenta Bachelet prometió en su programa de gobierno un Consejo Fiscal Independiente, pero, entre muchas otras cosas, incumplió flagrantemente esta promesa. Segundo, Chile deberá corregir la regla fiscal. Porque hay cierto arbitrio en fijar la meta de balance o déficit estructural, arbitrariedad que ejerció en forma bastante fuerte el ministro Velasco al final de la presidencia de Bachelet I, en 2009. Y bajo la presidencia de Bachelet II, se fija la meta de déficit estructural casi en lo que les place, lo que está completamente alejado del espíritu y la práctica inicial de la regla fiscal. Otro perfeccionamiento de la regla deberá ser la retroalimentación del monto ahorrado en el fondo soberano FEES y la meta de balance estructural, en un horizonte de varios años.

El ministro Larraín dijo que ya están trabajando en cambios al sistema tributario… ¿Cómo ve aquello?

Idealmente no se trata solamente de corregir las mayores falencias del sistema tributario introducidas por el gobierno de Bachelet en las reformas de Arenas del 2014 y de Valdés de 2015, sino que aprovechar esta coyuntura del nuevo gobierno de Piñera para mejorar significativamente nuestro sistema tributario, para llevarlo a ser uno de los mejores del mundo.

El ministro Eyzaguirre afirmó que las buenas cifras se verán este año y que él tuvo “mala pata”…

Esta fue otra declaración desafortunada del ministro Eyzaguirre. Este gobierno tuvo buena pata en cuanto a las condiciones internacionales. En materia de tasas de interés, precio de petróleo, acceso a financiamiento externo, nota de riesgo chileno (hasta que ésta se redujo debido a la irresponsabilidad fiscal del propio gobierno), las condiciones externas que enfrentó la economía chilena en 2014-17 fueron muy buenas.

Pero el precio del cobre fue menor…
Ciertamente no estuvo tan elevado en 2015-2016 como en los niveles récord de los años 2006-07 o 2010-13. Pero el precio del cobre durante Bachelet II fue más de dos veces que el precio real (ajustado por inflación) que tuvo la Concertación en los 15 años desde el 1991 al 2005. Por lo tanto, como paquete completo, las condiciones internacionales en 2010-14 fueron muy buenas.

¿Cuánto prevé que crezca la economía este año?

Los analistas externos y locales proyectan un crecimiento de entre 3% (el FMI) y 4% (los locales más optimistas) para este año 2018. Creo que será difícil duplicar inmediatamente el magro crecimiento promedio de 1,9% anual al cual languideció el país bajo Bachelet II. La gran tarea de este gobierno será sentar las bases para lograr nuevamente un crecimiento sostenible y tendencial de 3,5% o más para nuestro país. Creo que Chile puede lograrlo en esta segunda administración del Presidente Piñera.

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