La hora del Patrimonio

Autor: Pablo Allard

Surgen atractivas luces de recuperación patrimonial, como el Palacio Pereira o el Barrio Cívico.

LOS ÚLTIMOSdías han sido de grandes noticias para nuestro patrimonio arquitectónico. La decisión del Presidente de la República de adquirir para el Estado y recuperar el Palacio Pereira de Santiago para albergar en él la Dirección Nacional de Bibliotecas, Archivos y Museos, el Consejo de Monumentos Nacionales y otras entidades relacionadas es sin duda una señal de gran significancia. El Palacio Pereira permanecía por años abandonado y en creciente deterioro, a merced de restricciones normativas que desincentivaban su recuperación y amenazaban por presiones inmobiliarias propias de su privilegiada localización. Por décadas, el Colegio de Arquitectos y la comunidad clamaron por su recuperación, e incluso nuestras esperanzas se fueron perdiendo cuando los dueños del predio obtuvieron los permisos necesarios para ejercer su legítimo derecho a construir una torre al tiempo que recuperaban parcialmente la cáscara patrimonial. El proyecto fue duramente cuestionado, ya que, pese a cumplir con todos los requisitos legales, sin duda éstos no eran los adecuados y afectaría para siempre uno de los pocos palacios que quedan en pie en el país. El nuevo proyecto, parte de la iniciativa “Legado Bicentenario” del Presidente Piñera, propone recuperar el edificio existente adosando una serie de volúmenes discretos que completan el conjunto y respetan las características formales y estilísticas del palacio del s XIX. Al Palacio Pereira se suma el próximo lanzamiento del Proyecto de Recuperación del Barrio Cívico, que por medio de una serie de intervenciones de diseño urbano, edificación pública y concursos de ideas, buscará que los chilenos redescubramos el Barrio Cívico en toda su dimensión, incorporando el paseo Bulnes y su remate en el Parque Almagro como uno de los conjuntos urbanos de mayor valor y significancia en nuestra historia republicana. Pero no podemos pretender que el Estado adquiera e intervenga todo el patrimonio construido, y aunque pudiera, faltaría masa crítica de arquitectos y especialistas capaces de asumir el desafío. La buena noticia es que esta situación está cambiando. En parte provocada por las propias demandas de la comunidad, iniciativas institucionales o la urgencia derivada de la reconstrucción post 27F. Poco a poco van surgiendo luces de intervenciones de recuperación patrimonial que merecen ser replicadas. Prueba de ello es la reciente selección de obras para la Bienal Iberoamericana de Arquitectura, donde por primera vez, entre los 10 proyectos seleccionados figuran dos obras de recuperación patrimonial: el Palacio Cousiño en Valparaíso, recuperado como sede del DUOC por el Premio Nacional de arquitectura Juan Sabbagh, y en otro extremo, el modesto pero sofisticado proyecto de reconstrucción de viviendas en corredor de Pumanque, denominado M2 “Casa Muro” del Colectivo Muro. Ambos proyectos dan cuenta de que podemos avanzar en la recuperación del patrimonio sin caer en pastiches historicistas o alegorías pintorescas. Que se puede recuperar para hoy los edificios de ayer, y que poco a poco van surgiendo políticas, subsidios y programas para incentivar y avanzar en ello. Ha llegado el tiempo del patrimonio, y la tarea para nuestros legisladores es reconocer esta urgencia y establecer reglas idóneas. Como dijo Fernando Pérez, director del Centro del Patrimonio de la PUC, “si el Patrimonio no es urgente, entonces no es Patrimonio”.

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