Las horas más bajas de la oposición venezolana

La alianza opositora sufrió una inesperada derrota el domingo luego que el oficialismo se impusiera en 18 de las 23 gobernaciones. En medio de una dura crisis, la oposición debate el camino a seguir para hacerle frente al chavismo.

Las elecciones regionales del domingo pasado en Venezuela se transformaron en un duro golpe para la oposición, que muy pocos adelantaron. Era el oficialismo el que supuestamente le temía a los comicios, que debían realizarse a fines del año pasado y que gracias a distintas “estrategias” fueron retrasándose.

La oposición llegó confiada a las urnas. De hecho, los sondeos auguraban un amplio triunfo en al menos 18 gobernaciones. Pero el escenario resultó ser todo lo contrario. El oficialismo de Nicolás Maduro, en medio de su menor apoyo ciudadano, obtuvo el control de 18 gobernaciones, incluyendo Miranda, que hasta la fecha era el bastión opositor del ex candidato presidencial Henrique Capriles Radonsky.

La oposición ahora controla cinco estados, sólo dos más de los que ya tenía. Es por esto que mientras sus bases comienzan a resquebrajarse, la alianza opositora enfrenta ahora un futuro incierto.

“La oposición queda desconcertada, queda descuadrada, queda sin ninguna claridad del rumbo estratégico a seguir”, comentó a La Tercera el analista político venezolano Ricardo Sucre.
Una fracción más radical de la oposición había advertido que no era buena idea participar de los comicios regionales, para no hacerle el juego a Maduro, además de las dudas que existen sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE), considerado un fiel servidor del gobierno.

El tema ya había provocado chispas entre algunos de sus dirigentes a comienzos de agosto, cuando la Asamblea Nacional Constituyente -un órgano plenipotenciario que fue elegido en unos comicios en donde la oposición no participó- de Maduro se instaló como ente paralelo al Parlamento, controlado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Así, la oposición se debatió entre participar o no de los comicios regionales.

Esa misma semana, Smartmatic, la empresa a cargo del sistema de voto electrónico en Venezuela denunció que en los comicios para la ANC hubo “manipulación” en los datos de participación.

Sin embargo, en ese momento, el líder de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, se mostró a favor de participar en las regionales, desatando las críticas del ala más dura de la oposición, liderada por María Corina Machado y algunos dirigentes de Voluntad Popular, el partido político del encarcelado líder opositor Leopoldo López.

La MUD decidió entonces participar en los comicios, pero la senda derrota del domingo, más allá de si hubo fraude o no, puso de manifiesto las históricas fracturas de una alianza opositora conformada por 18 partidos políticos con un mismo fin, pero con una ruta distinta.

Tras los resultados de las regionales, esa ala más dura conformada por Machado y el ex alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, llamaron a cambiar la estrategia de la oposición. “Pero la gente está indignada y tiene razón de estarlo, no culpemos a la ciudadanía de las equivocaciones de una dirección política que está del tumbó al tambo, esa es la verdad aunque duela”, aseguró Ledezma a través de un comunicado.

El dirigente pidió un “cambio de conducción” dentro de la Unidad y Machado, que debido a la participación de la MUD en las regionales decidió apartarse de la alianza opositora, insistió en que las manifestaciones son la única ruta a seguir.

Las diferencias se hicieron notar también en las primeras reacciones luego de los resultados electorales. La dirección general de la MUD decidió optar por un señalamiento a los obstáculos y fraudes electorales, pero sin entregar demasiadas evidencias. Fue el caso del dirigente de Voluntad Popular, Freddy Guevara. “Eso no es un triunfo, eso es un robo. Hay un fraude gigantesco en Venezuela”, aseguró a La Tercera.

Otra parte decidió guardar silencio, que con el pasar de los días se volvió incómodo. Fue el caso de Henrique Capriles, quien recién se manifestó el jueves. Otros, como el gobernador saliente de Lara, Henri Falcón, llamó a la oposición a realizar un mea culpa y a “reconocer que perdimos”. “Me da la impresión que desde el 2013 la premisa de la oposición es que el gobierno de Maduro es débil o estúpido”, apunta Sucre.

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