Los reemplazantes

Tras su año más glorioso, en 2016 el fútbol chileno tiene ahora que mantener su nivel. Pero aunque Alexis, Vidal y Medel siguen vigentes, el recambio inmediato no se ve tan brillante. El futuro parece estar entre un grupo más joven, un puñado de deportistas nacidos a fines de los 90 entre quienes se espera que surja una nueva generación dorada.

La semana pasada la revista inglesa World Soccer publicó un sombrío análisis de nuestra selección. “La edad de oro de Chile llega a su fin”, dijo y agregó que en general el jugador de la Roja “es viejo y está en decadencia”. Exagerado o quizás precipitado, pero en el mundo futbolístico hay cierta coincidencia en que en la generación inmediatamente después a la actual, a la que le correspondería ir tomando desde ya el relevo, no se ven jugadores como Alexis, Vidal, Bravo y Medel.  

Algo que Jorge Sampaoli ya había notado. Él creía que el grupo que ganó la Copa América el año pasado seguiría aportando hasta el próximo Mundial de Rusia, pero que después de eso, así como vamos, los chilenos básicamente nos dedicaríamos a tratar de aplazar el retiro de Alexis y compañía.

La salida, según los cálculos del ex entrenador, podría estar en la generación más chica, la que nació justo antes del año 2000  y que hoy tiene entre 15 y 19 años. “Estamos en un proyecto de recambio generacional mucho más volcado a la categoría 97, 98 y 99, donde hay buenos futbolistas, a donde tenemos que apostar”, dijo en diciembre Sampaoli en el programa Puro concepto de Directv. 

Quienes trabajan en el área en general coinciden con él. Hernán Caputto, ex entrenador de fútbol joven en la ANFP y probablemente la persona que más conoce a los jugadores nacidos en esos años en Chile, cree que “entre 1997 y 2001 hay un grupo muy importante”. Alfonso Garcés, el histórico jefe de captación del fútbol formativo de la UC, dice que “esto es como la uva: hay generaciones muy buenas y hay otras donde tienes que hacer pasas nomás. La post 97 me ha llamado mucho la atención”. 

Se trata de un conjunto diverso, que ha ganado experiencia en selecciones menores y que se acostumbró a competir con jugadores de más edad. Los mayores ya empiezan a destacarse en Primera División, y el resto está sacando sus primeros elogios en torneos internacionales. Ellos son los reemplazantes. 

Giovanni Bustos

El adelantado

15 años

A sus 15 años, Giovanni Bustos se desenvuelve con naturalidad en las oficinas de AIM, la agencia que representa a seleccionados como Matías Fernández y Marcelo Díaz. Tiene un gran reloj Guess dorado, un iPhone 6S y tres tatuajes que dicen “paciencia”, “fútbol, mi vida” y “Roxanna”, el nombre de su mamá. Bustos es el puntero más prometedor de las selecciones menores chilenas y un caso paradigmático de figuras precoces en el fútbol. 

Tenía 11 años cuando un “scout” de la “U” lo vio en Iquique y le propuso a su familia una semana de prueba en Santiago. “Mis papás siempre me dijeron: ‘si brillas en Iquique te van a contratar de la U, el Colo o la Cato; en cambio, si brillas en la “U”, donde es más difícil, te vas al extranjero’”, explica. Por eso se vino solo a la capital donde le bastó sólo un día de prueba para ser seleccionado en la  Universidad de Chile. En ese período vivió casi un año solo en Santiago, primero en la casa de un tío y después en una pensión. 

A los 14 años lo citaron por primera vez a la Roja, con la que jugó el Sudamericano Sub 15, en Colombia. Hizo toda su enseñanza media en formato dos por uno, así es que el año pasado egresó de cuarto medio de La Araucana, el colegio de su club. Hoy, ya con su familia en un departamento de Gran Avenida, tiene todo el tiempo disponible para entrenar y crear planes bien concretos. “Primero tengo que brillar acá para irme al extranjero. Me gustaría debutar este año, con 16, y partir a Europa a los 19 o 20 años”, remata el rápido Giovanni. 

Cristian Gutiérrez

El porfiado

18 años

Es una de las figuras del equipo más poderoso del fútbol chileno: Colo Colo y su representante es Fernando Felicevich, el mismo de Alexis, Vidal y Medel. Muchos creen que va a ser un número fijo de la selección en los próximos años. En 2013 su situación era bien distinta. Estaba sin equipo tras ser expulsado de Palestino por un problema con uno de sus entrenadores. Antes de eso había estado ocho años en Colo Colo, equipo al que dejó cuando desecharon a su hermano gemelo, Diego. Pero justo en ese momento la suerte quiso que al Cacique le faltaran jugadores categoría 97. “Pedí la documentación de Cristian y se generó bastante controversia porque lo habían echado de Palestino. No fue una decisión fácil, pero finalmente decidimos incluirlo”, recuerda Claudio Rojas, ex entrenador de las inferiores de Colo Colo. 

Gutiérrez respondió, tuvo un muy buen primer año y Hugo González lo subió a la categoría Sub 19, pero antes le puso ciertas condiciones: “Tenía algunas dificultades en el colegio porque no iba y le pusimos metas en el sentido de que si asistía podía ser titular. Así que me la jugué por él”, recuerda. Después vendrían las citaciones a los sparrings de Sampaoli y el título con la Roja Sub 20 en el torneo de L’Alcudia. “En algún momento tuvo problemas por su carácter, pero ese mismo carácter es lo que ahora lo ayuda, porque no es fácil llegar y jugar en el primer equipo de Colo Colo”, dice Rojas. 

Jeisson Vargas

El elegido

18 años 

“Ha cambiado mucho la mentalidad del jugador chileno, se decía que antes era más mediocre. Ahora todos queremos ser mejores”, dice este joven criado en Recoleta que fue descubierto por el jefe de captación del fútbol formativo de la UC, Alfonso Garcés, en una copa Danone en 2010. En ese torneo, Garcés tuvo que “camuflarse” para acercarse a los papás de Vargas. ¿La razón? Era un torneo organizado en las instalaciones de Colo Colo y formalmente él no podía estar ahí. “Jeisson siempre ha sido bueno, pero a veces no se cree el cuento. Hay que ir apoyándolo para que tenga confianza porque verdaderamente es un crack”, dice Garcés. 

Hoy es la punta de la lanza de la nueva generación del fútbol chileno y -junto a otros como Jaime Carreño, Francisco Sierralta, Carlos Lobos y Raimundo Rebolledo-  forma parte de la generación dorada de las inferiores de Universidad Católica. Es titular indiscutido en su club y se rumorea que estará en la próxima nómina de adultos. El año pasado ganó el torneo de L’Alcudia con la selección chilena Sub 20 y el diario italiano Gazzetta dello Sport lo ubicó entre los 50 mejores menores de 20 años del mundo. 

Vargas, por su parte, tiene más o menos clara su ruta: “Quiero seguir mejorando acá en Católica, salir campeón y por qué no, ganar un torneo internacional. Después de eso salir a Europa y estar en la selección. No tengo pensada una edad para irme, esto es paso a paso y todo va a llegar a su tiempo”.

Jaime Carreño

El adaptado

18 años

Es parte de la generación cruzada que hace cuatro años ganó la prestigiosa Nike Premier Cup, una especie de mundial de clubes en categoría Sub 15 en China. Llegó al club en 2009, después de que Alfonso Garcés lo viera en uno de los torneos comunales que organiza el club. Vecino de El Salto, fue parte de la escuela Recoleta Chacabuco, donde también estaba Jeisson Vargas, con quien juega desde los siete años. 

En la UC cuentan que le costó menos que a otros jóvenes adaptarse al mundo del fútbol, en buena parte gracias a su familia que entiende lo que eso significa: su abuelo,  Luis Lee-Chong, fue jugador profesional; su padre, Jaime Carreño, dirige en las inferiores de Unión Española; y su tío, Oscar Lee-Chong, fue seleccionado nacional.  “Él ya estaba inserto en una familia futbolera. Saben que esto requiere apoyo y acompañamiento. Eso se nota en que tiene mucha personalidad”, dice Garcés.

“Sabía que este era el camino que tenía que seguir y que si no lo hacía iba a perder una gran oportunidad”, explica el joven. Por eso no le costó debutar en la UC con 17 años ni ser invitado a entrenar con la selección adulta de Sampaoli el año pasado. “Ojalá pueda estar para el Mundial de Qatar. Uno trabaja para eso, para ir subiendo peldaño a peldaño. Si es antes, mejor. Y si es después, va a tener que ser después no más. Eso es lo lindo del fútbol, que siempre hay una revancha”. 

Matías Sepúlveda

El outsider

16 años

La historia futbolística de Matías Sepúlveda empezó cuando él tenía ocho años y estaba en el supermercado Jumbo del mall Florida Center, frente al estadio Monumental. Un profesor de Colo Colo lo vio dominando una pelota, lo desafió a que hiciera un par de ejercicios y terminó invitándolo a que se integrara a las inferiores del Cacique. Ahí lo hicieron jugar con niños dos años mayores, pero no quiso quedarse. “Yo no lo quería obligar, sino que se divirtiera”, cuenta Marcelo Sepúlveda, su papá.  Aunque siguió ligado al fútbol. Tres años después, comenzó a brillar en las inferiores de Magallanes, el club más cercano a su casa en la villa El Abrazo de Maipú. Lo llamaban “el mortero”, en honor a Jorge Aravena, el mítico lanzador de tiros libres de la Roja en los 80 y se destacó tanto que a mediados de 2014, con 15 años, se lo peleaban Colo Colo, la ‘U’ y la UC. Los rechazó a los tres y se fue a O’Higgins que compró su pase en una transacción inédita para el club en jugadores de esa edad. “Nosotros siempre conversamos y le expliqué por qué creía que no era la mejor decisión. Sentía que no estaba preparado física ni sicológicamente para irse a un equipo grande”, dice Sepúlveda padre. La operación no fue sencilla: no sólo se llevaron al joven, sino que a toda la familia a un departamento en Rancagua. Su padre, ingeniero en control de calidad, se buscó un trabajo en Buin para no tener que viajar todos los días a Santiago. “Todo cambio es difícil, pero cuando uno quiere apoyar a los hijos lo hace”, dice. Según Fernando Vergara, jefe técnico de las series inferiores de O’Higgins, tantos cambios le jugaron en contra al joven y eso influyó en que a última hora quedara fuera del Mundial Sub 17. Luego, en noviembre fue nominado a la selección que jugó la Copa UC. Y metió un gol de tiro libre, tal como “el mortero”. 

Marcelo Allende

El líder

16 años

“Para Marcelo, lo que necesite. Era mi regalón porque el niño se hace querer. Trabajador, puntual, educado. Esas son cosas que uno agradece”, dice Manuel Leiva, jefe técnico de Cobreloa en Santiago, cuando le preguntan por este joven al que recibió cuando llegó a ese equipo. Venía de la escuela de fútbol de Juan Carlos Orellana, en Pudahuel, la comuna donde creció y tenía 13 años. El entrenador de su categoría no lo consideraba por bajo. “Entonces lo subí y lo hice jugar con la Sub 14. Le dije que no me interesaba su porte, sino que su calidad. Se puso a llorar”, recuerda Leiva. El uniforme le quedaba tan grande que no se le veían las rodillas, pero ese fin de semana ganaron 6 a 1 en San Felipe y Allende hizo un gol. Desde ese torneo, lo empezaron a llamar a las selecciones nacionales. 

En esa época empezó a hacer dupla con Nicolás Guerra, actualmente figura de las inferiores de la “U”, y se convirtió en el capitán de sus equipos. Hernán Caputto, su entrenador en la selección Sub 15, recuerda que Miguel Ponce, técnico de la Sub 17, se lo pidió “prestado” un día para jugar un amistoso en Casablanca. “Después no lo soltó más”. El resto de la historia es conocida: Allende fue el capitán y figura de la Sub 17 en el Mundial, su pase lo compró el agente Cristián Ogalde (representante de Claudio Bravo y Eduardo Vargas) y se rumoreó que recalaría en el Arsenal de Alexis. Aunque finalmente será inscrito en el humilde Deportes Santa Cruz, de la Segunda División Profesional. Ogalde, principal accionista del club, dice que el objetivo es someterlo a una preparación especial y que “pueda jugar y madurar bien”. 

Gabriel Mazuela

El apasionado

17 años 

Este delantero que también está siendo representado por Fernando Felicevich, llegó a la “U” a los nueve años, después de ser el goleador de una copa escolar. No podía elegir otro equipo ya que su padre, Claudio Mazuela, jugó hasta los 17 años en los azules. 

Siempre ha estado en una categoría mayor a la suya. Según uno de sus antiguos entrenadores, Gabriel “sufre con la derrota y vive al máximo el triunfo. Es un apasionado”. Ahora es parte del equipo de sparring del técnico Sebastián Beccacece, y hay altas expectativas en torno a él. “Es un proyecto claro del club. Un goleador, que define bien y se puede asociar con sus compañeros”, dice Marcelo Jara, su entrenador en la Sub 17. 

En su equipo recuerdan los esfuerzos que hacia  para compatibilizar sus estudios en el colegio San Ignacio de El Bosque con los entrenamientos en el Centro Deportivo Azul, en La Cisterna. “A veces llegaba tarde y había integrantes del cuerpo técnico que cuestionaban la situación. Con Juan Gutiérrez, jefe técnico en esa época lo defendíamos”, dice Claudio Rojas, ex entrenador de las inferiores de la “U”. Esto ya no es un problema ya que ahora es alumno del Athletic Study Center, un colegio de Las Condes para deportistas que le da más facilidades para entrenar. 

En 2015 tuvo un gran año. Fue una de las figuras de la Roja en el Mundial Sub 17 y Adidas lo puso como uno de sus atletas destacados de Latinoamérica. 

Branco Provoste

El talentoso

15 años

Agustín Salvatierra,  técnico en las inferiores de Colo Colo, recuerda que a los 12 años le preguntaron a Branco Provoste a qué jugador quería parecerse. “A Branco Provoste”, contestó. “Quería ser único”, explica el DT. Esa actitud lo ayudó a empezar a ser llamado a la selección desde los 14 años. Un camino que parecía que iba a tener su momento estelar en 2015 cuando todo indicaba que iba a jugar en el Mundial Sub 17. Pero quedó fuera de la nómina final, algo no tan raro considerando que era dos años menor que la mayoría de los que integrarían el equipo. 

Su revancha iba a ser en el sudamericano Sub 15 de Colombia, en noviembre pasado. Pero algo pasó de nuevo: dos días antes de viajar se fracturó el quinto metatarsiano del pie derecho. “Ahí aprendí que nunca hay que estar en las nubes, porque uno pestañea y se pierde todo en un minuto”, reflexiona Provoste. Pero no todo fue negativo, después de verlo en el Sudamericano Sub 17, el Manchester City lo invitó a entrenar 10 días a Inglaterra. Ahora, ya de vuelta en su casa de Estación Central, sólo piensa en mejorar y ayudar a mantener el estatus que se ganó el fútbol chileno. “Ahora uno tiene más personalidad y se atreve más. Si algo no resulta, lo vuelvo a intentar. Los jugadores de antes se frustraban. Nosotros somos una generación ganadora porque intentamos ganar, y no tenemos miedo a perder”, dice el próximo 10 de Colo Colo.  

Luis Ureta

El seguro

16 años

“Es un arquero moderno. Juega muy bien con los pies y tiene mucha personalidad”. Así describe Hernán Caputto, ex técnico de la Roja Sub 15, a este joven que está desde los ocho años en O’Higgins de Rancagua, donde siempre ha sido capitán y el encargado de tirar los penales y tiros libres. Desde 2014 es nominado a las selecciones Sub 15 y Sub 17. 

Ureta viene del sector de La Chimba en Rengo, donde lo conocen como “Pelleyo” y es una celebridad local. “Ahí me cuidan. Me dicen que no me meta en la droga, que no pierda el foco. Que vaya para adelante y nunca pierda la humildad”, dice el arquero, quien no le tiene susto a los desafíos. “Es uno de los jugadores chilenos con mayor personalidad que he visto en los siete años y medio que llevo aquí”, cuenta el argentino Fernando Vergara, jefe técnico de las series inferiores de O’Higgins. 

“Si me llaman hoy para irme a Europa, me voy. No tengo miedo  porque confío en mis capacidades”. En su club tienen la misma confianza en él. Vergara se acuerda cuando a los nueve años, después de un partido memorable contra Colo Colo en Santiago, le dijo en el bus de vuelta a Rancagua: “Usted va a llegar al fútbol profesional, va a triunfar. Y si triunfa no le pueden decir el Pelleyo. Usted va a ser el halcón Ureta”, y después le pidió que le firmara un autógrafo para sus dos hijas con el nuevo apodo. “Lo tengo guardado y algún día voy a usufructuar de él”, dice medio en serio, medio en broma el entrenador. 

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