Manifiesto: Juan Pablo Swett, emprendedor

No me arrepiento de la foto de los incendios en Santa Olga que coloqué en Twitter. Pedí perdón para cerrar el tema, pero no creo que haya cometido una falta. Simplemente, estaba pidiendo que la PDI investigara una foto sospechosa. Salía un tipo con un bidón de parafina y me pareció extraño. La gente se lo tomó mal. Hoy, las redes sociales son un campo de batalla, no te perdonan un error.

De niño soñaba con ser presidente del Banco Central. Era el puesto más alto al que podía aspirar un economista y esa era mi meta. Siempre me enseñaron que hay que intentar llegar a lo más alto que se pueda. No es una cuestión de ego.

Mi abuelo fue fundador de los Huasos Quincheros.
De ese lado tengo una veta musical. Mi sueño frustrado es haber sido cantante de alguna banda. No importa el estilo, el sueño era poder tener algo y cantar frente a un público. Me gusta todo tipo de música, desde la cueca hasta el rock latino.

Quiero ser presidente de la Universidad Católica. Mi tío fue presidente del club y me tocó varias veces salir a la cancha con el equipo. Incluso, estuvo en los camarines. Me gustaría realizar ese sueño, pero hoy el club es una sociedad anónima y tiene otros dueños. Ellos verán si hay alguna posibilidad.

Me fui a probar como futbolista a la Universidad de Chile. Estaba jugando en inferiores, pero pensaba que podía ser por pituto, al ser sobrino del presidente. A escondidas decidí probarme en la U y quedé. Fui a entrenar un mes y nada más. Era demasiado fanático.

Nunca he sido fanático de la lectura.
Nunca me agarraron mucho los libros. Tengo una tremenda biblioteca, pero de libros técnicos. Leo cosas para informarme.

“Sebastián Piñera me dijo que estaba muy gordo y que podía ser rostro de Elige Vivir Sano”.

El Colegio de Periodistas me cortó las piernas. Tenía 18 años y Megavisión había empezado a transmitir por primera vez partidos del campeonato nacional de fútbol por televisión. Un día, en el estadio me acerqué a Milton Millas para decirle que me contratara, aunque no estuviera estudiando Periodismo. Estaba dispuesto a trabajar sin sueldo. Me dijo que sí y entré a trabajar como reportero de cancha en las transmisiones. Un mes después, en la revista Triunfo salió una carta del Colegio diciendo que no podía ser que el canal tuviera trabajando a alguien que no era periodista. Ese fue el fin de mi carrera.

Sebastián Piñera me gritó que estaba gordo y que podía ser rostro del programa Elige Vivir Sano.
Lo hizo en una gira presidencial en Nueva York. Me tiró esa talla en la calle, estaba sorprendido por mi peso. Miré para atrás y toda la comitiva estaba riéndose.

El futuro del país está en el centro. El problema es que la agenda mediática está tomada por la extrema izquierda y por la extrema derecha. En la medida en que eso siga así, nos vamos a ir a la mierda. Me siento cercano a Ciudadanos, el movimiento de Andrés Velasco, aunque nunca militaría en un partido. Me han ofrecido cargos, pero los he rechazado. No soporto la política.

Nunca me verán tomando algo que no sea una piscola.
Con mis compañeros de colegio tenemos un grupo de 12 personas con los que carreteamos duro y parejo. Entre ellos está Cristián Sánchez, el animador de televisión. Somos amigos de infancia. A él le gusta más el vodka, pero yo soy hincha acérrimo de la piscola.

Soy absolutamente contrario a la gratuidad universal en la educación. Pagarle a una persona que tiene los medios para financiarse es una estupidez. Esa plata va a estar mejor gastada en el Sename o en mejorar el sistema de pensiones. No tenemos plata para todo. El problema de los extremos políticos es que nunca explican cómo se van a financiar las cosas.


No me considero una persona cuica.
Ser cuico va más allá de tu situación económica o el lugar donde vives. Es una actitud o una forma de ser bien pesada. Yo estoy lejos de eso, tengo amigos de todo tipo. Las cosas que me gusta hacer me alejan de ese tipo de personas.

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