Obama nomina a John Kerry para ocupar el puesto de Hillary Clinton en la secretaría de Estado

Autor: Agencias

Si bien el nombre del veterano senador demócrata y ex candidato presidencial debe ser ratificado por el Senado, es casi seguro que sea aprobado.

John Kerry, un experimentado senador con vasto conocimiento en política exterior, candidato perfecto aunque siempre en puertas, logró hoy su ascenso a un cargo en el gobierno al ser nombrado secretario de Estado por el presidente estadounidense, Barack Obama.

“Toda la vida de John lo ha preparado para esta labor”, dijo Obama. “Desde hace 30 años ha jugado un gran papel en todas las decisiones importantes de política exterior (…) Es la persona perfecta para guiar la diplomacia estadounidense en los próximos cuatro años“, agregó el mandatario estadounidense.

El nombre de Kerry sonó tras las elecciones del pasado noviembre tanto como candidato para sustituir a Hillary Clinton, al frente del Departamento de Estado, como para reemplazar al secretario de Defensa, Leon Panetta.

Sobre Hillary, Obama dijo que “está bien” en referencia a la caída que sufrió en su casa por una descompensación por deshidratación, días atrás, y añadió que conversó con ella y que se siente “contenta” con la decisión de designar a Kerry.

La favorita para suceder a Clinton era Susan Rice, actual embajadora de EE.UU. en la ONU, pero renunció la semana pasada a la posibilidad de aspirar al cargo por la polémica sobre el ataque al consulado estadounidense en Bengasi (Libia), donde murieron el 11 de septiembre el embajador Chris Stevens y otros tres compatriotas.

VIVIO EN EL BERLIN DIVIDIDO EN PLENA GUERRA FRIA
Nacido en 1943 en Denver (Colorado), el senador de pelo blanco y un metro noventa de estatura, aficionado a deportes como el surf y el hockey, es hijo de un funcionario del servicio exterior y de una de las descendientes de la familia Forbes, una de las más antiguas y adineradas de Massachusetts.

Desde pequeño viajó por distintos países y se interesó por el caleidoscopio de culturas e ideas políticas diseminadas por el mundo, al tiempo que conoció de primera mano la influencia de su país en la política internacional.

La experiencia que más le marcó de niño fue el vivir en el Berlín dividido de los años 50 en plena Guerra Fría. Los que le conocen aseguran que desde joven apuntaba maneras de líder; paciente pero rápido para ver las oportunidades, es un negociador nato.

Estudió Derecho en la Universidad de Yale donde formó parte de la elitista sociedad secreta “Skull and Bones”, fundada en 1832, donde debatía con vehemencia sobre política con sus compañeros.

Tras su graduación, se presentó como voluntario a la guerra de Vietnam porque sentía que “era lo correcto”, según ha dicho.

Herido dos veces, fue condecorado por sus servicios en combate con una Estrella de Plata, una Estrella de Bronce y tres Corazones Púrpura.

Pero su experiencia en la guerra le enseñó una lección dolorosa y a su regreso de Vietnam, en 1971, tras la muerte de varios amigos en el frente, se convirtió en un activista contra los conflictos y fue uno de los dirigentes de la organización Veteranos contra la Guerra.

En abril de 1971, con tan sólo 27 años, testificó ante el comité de Relaciones Exteriores del Senado -que años después presidiría- como veterano a favor de concluirla lo antes posible.

Entró en política formalmente en 1976 como fiscal jefe en el distrito de Middlesex en Massachusetts y en 1982 se convirtió en el vicegobernador del Estado, cargo desde el que luchó contra la lluvia ácida y la contaminación de los lagos y ríos. Dos años más tarde ganaba el escaño como senador que ha ocupado desde entonces.

Católico, se ha casado dos veces. En la primera ocasión con Julia Thorne, una heredera de Filadelfia con la que tuvo dos hijas. Se divorció en 1988 y luego obtuvo la anulación eclesiástica para casarse con Teresa Heinz Kerry, viuda del senador republicano John Heinz, magnate de las populares salsas.

En 2003, año en el que fue operado de un cáncer de próstata, anunció que se presentaría como candidato presidencial por el partido demócrata, que perdió contra el entonces presidente republicano George W. Bush, al que criticó duramente por la guerra de Irak.

Kerry se opuso a la primera Guerra del Golfo, en 1991, pero votó a favor de la invasión de 2003, aunque criticó duramente la política de la Casa Blanca en Irak por lo que fue considerado por sus oponentes como un político veleta (“flip-flop”).

“Voté a favor de la resolución del Congreso (que autorizaba a usar la fuerza contra Irak) convencido de que el presidente sólo la emplearía como último recurso, con consenso de la ONU y una auténtica coalición internacional”, dijo entonces Kerry, que acusó a Bush de “engañar” al Congreso y al país.

Un grupo simpatizante de Bush contraatacó con una campaña de veteranos de Vietnam que pusieron en duda el testimonio de Kerry sobre las heridas que sufrió en aquella guerra y le acusaron de mentir al Congreso sobre las atrocidades cometidas en el país.

Considerado del ala liberal del Partido Demócrata, como candidato en 2004 prometió promover las buenas relaciones de EE.UU. con los aliados y una reforma fiscal que aumentara los impuestos a los más ricos y los redujera a los más pobres, beneficiando a la clase media.

De haber llegado a la Casa Blanca, John Forbes Kerry habría sido el segundo presidente de Estados Unidos con las siglas JFK, tras John Fitzerald Kennedy (1961-1963).

Como miembro del comité del Senado dedicado a los prisioneros de guerra y a los perdidos en combate ha trabajado de cerca con el senador republicano y candidato a la presidencia en 2008, John McCain, para esclarecer la verdad sobre los soldados desaparecidos en Vietnam, y para mejorar las relaciones con ese país.

Recientemente, protagonizó una anécdota con McCain en la que durante una rueda de prensa conjunta Kerry se refirió a ambos, entre sonrisas cómplices, como los “perdedores” de la Casa Blanca, detalló Efe.

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