Pablo Squella: "No me sorprende el doping de Iván López"

El formador del atleta que dio positivo por EPO y presidente de la Comisión Antidopaje nacional confirma que ya había sospechas que apuntaban al fondista.

Hace dos semanas, Iván López acaparó las portadas del atletismo nacional. Dos oros, en 1.500 y 3.000 metros en el Campeonato Iberoamericano de Sao Paulo ubicaban al de La Pintana dentro de una elite. No estaba clasificado a Río, pero había esperanzas en que consiguiera la marca mínima para competir.

Hoy, López vuelve a la palestra, pero no por otro logro, sino que por una mancha. Y de las peores. Una que podría dejarlo un buen tiempo fuera de las pistas.

Ayer, la Comisión Nacional de Control de Dopaje (CNCD) notificó públicamente que López había arrojado positivo por EPO del tipo CERA en un examen tomado en febrero pasado en Madrid.

La eritropoyetina o EPO es una hormona humana que aumenta la producción de glóbulos rojos. Su versión sintética se aplica en personas con problemas en la sangre, justamente para cumplir el mismo propósito.

El tipo CERA es la tercera generación de esta hormona fabricada. Tiene una mayor duración en sus efectos, tiene menos contraindicaciones y es más difícil de detectar”, detalla el doctor Manfred Schmuck, asesor del CNCD.

La noticia fue sorpresiva en todos los ámbitos. “Es muy triste para nosotros que se haya detectado esto”, aseguró el presidente de la Federación Atlética Chilena, Juan Luis Carter, mientras que la candidata a abanderada en Río, Érika Olivera, afirmó sentir “mucha pena, no sólo por él, sino también por los otros casos, no es el único en el atletismo, son cabros que uno los conoce desde chicos”.

Sin embargo, hubo uno que no se inmutó por el dopaje de López. Y lo conoce.

No nos sorprende”, asegura el presidente del CNCD, Pablo Squella. El ex atleta fue entrenador del fondista hasta 2008 y, a su juicio, el resultado no es llamativo. “Estamos curados de espanto”, agrega.

Hay razones. “Iván es parte de un grupo de 36 atletas que seguimos permanentemente, por sus resultados y por su proyección. En el caso de él, tenemos antecedentes entregados por deportistas que son del medio y también documentos oficiales de audiencias en nuestro tribunal respecto al dopaje”, explica Squella.

Nosotros recibimos muchas denuncias. Algunas las evaluamos para seguir una investigación o no. En este caso, seguimos adelante, porque las denuncias eran bastante concretas”, añade el ex atleta.

Hay un dejo de dolor y hasta decepción en la voz de Squella. “Yo fui quien lo formó, lo llevé de la mano hasta lugares importantes, conmigo fue cuarto del mundo. Era casi un hijo”, dice. La relación finalizó en 2008 porque Squella dejó su cargo de entrenador y entró a la administración pública para evitar conflictos de intereses con sus funciones.

Pese al nexo, Squella hace la diferencia de roles. “Es triste porque es una persona muy cercana, pero nosotros tenemos una labor. A modo personal, no queda más que apoyar, no soy nadie para juzgarlo, pero como presidente de la Comisión debo rechazar el consumo de sustancias ilícitas”, asevera.

López tiene siete días para apelar, aunque la muestra B ya fue abierta. El atleta arriesga cuatro años de sanción. Río ya no existe para él, porque su trampa fue descubierta a tiempo.

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