El Papa hace llamado a la unidad en Temuco

En un aeropuerto de Maquehue sólo parcialmente lleno, donde se podían ver numerosas banderas de Chile, de la Santa Sede, además de emblemas mapuches y argentinos, el Papa celebró su segunda misa desde su llegada en Chile.

Una ceremonia en la que aprovechó para hacer un fuerte llamado a la unidad y la integración entre las distintas culturas, con un especial acento en la situación del pueblo mapuche. “Quiero detenerme y saludar de manera especial a los miembros del pueblo Mapuche, así como también a los demás pueblos originarios que viven en estas tierras australes”, dijo el Pontífice en una ceremonia que partió con cantos en mapudungún.

Los sucesos de los últimos días habían obligado a desplegar un fuerte contingente de seguridad en la zona, que se podía apreciar desde que el Papa aterrizó en el aeropuerto de Temuco. Carabineros custodiaban todo el recorrido, instalados cada 500 metros. Además, se observaban pequeños contingentes de fuerzas especiales. Sin embargo, la misa se realizó con tranquilidad y antes de su inicio el Papa pudo recorrer el lugar, saludando a las personas presentes. Francisco, en todo caso, hizo referencia directa a la violencia en su homilía al asegurar que “una cultura de reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y la destrucción”.

El Papa llamó trabajar por la unidad y a dejar de lado la lógica de creer que “existen culturas superiores o inferiores”, lo que desató aplausos. Llamó además a no confundir “unidad con uniformidad”. Pero también advirtió sobre “la elaboración de ‘bellos’ acuerdos que nunca llegan a concretarse” y que terminan ‘borrando con el codo lo escrito con la mano’”.

“Eso también es violencia, porque frustra la esperanza”, agregó el pontífice que partió su discurso con un saludo en mapudungún: “Mari, mari. Küme tünngün ta niemün” (“Buenos días, la paz esté con ustedes”).

Al comienzo de su homilía el Papa hizo mención a Violeta Parra con su Arauco tiene una pena que no la puedo callar”. Y luego recordó los años de la dictadura al asegurar que “celebramos la eucaristía y lo hacemos en este aeródromo de Maquehue, en el que tuvieron lugar graves violaciones de derechos humanos”.

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