Piñera y Guillier cometen nuevos errores no forzados y evitan conflicto en penúltimo foro

Ambos candidatos apostaron a cerrar los flancos que los complicaron durante la semana, aunque abrieron otros, con definiciones que provocaron duras críticas cruzadas.

Minimizando riesgos y evitando la confrontación abierta. Así se comportaron ayer los candidatos presidenciales Alejandro Guillier y Sebastián Piñera, en el primer debate previo al balotaje del 17 de diciembre.

A las 7.30 de la mañana el abanderado de la Nueva Mayoría llegó junto a su jefe de comunicaciones, Juan Enrique Forch, y su coordinador programático, Osvaldo Rosales, hasta el Centro Cultural Gabriela Mistral. Diez minutos más tarde, el ex mandatario arribó al lugar junto a su hijo Sebastián Piñera Morel y algunas figuras de su comando: Cecilia Pérez, Gonzalo Blumel, Érika Olivera, Nicolás Monckeberg, Felipe Kast y Jaime Bellolio.

En los minutos previos al debate ambos candidatos se prepararon en sus camarines para salir al escenario pasadas las 8.00, donde se saludaron afectuosamente.

Las cartas presidenciales llegaban así a medirse por primera vez de cara a la segunda vuelta y justo en una de las semanas más duras de la campaña. La controversia generada por las acusaciones de Piñera sobre supuestos votos marcados previamente con las opciones de Guillier y Beatriz Sánchez, había abierto un flanco inesperado a días de los comicios. El senador por Antofagasta, en tanto, había enfrentado duras críticas por parte del empresariado luego de señalar que “les meteremos las manos en los bolsillos a quienes concentran la riqueza, para que ayuden a hacer patria alguna vez”.

Si bien ambos -previo al foro- habían hecho autocrítica sobre sus declaraciones, los traspiés de los candidatos se tomaron, al menos, el comienzo del debate.

La primera pregunta para el ex mandatario, de hecho, fue precisamente sobre ese punto. En ese sentido, Piñera reiteró que “nunca he puesto en duda el resultado de la elección ni nuestras instituciones, la reacción fue exagerada y malintencionada”. Guillier, en tanto, asumió que fue un error su alusión al empresariado y descartó un aumento de la carga impositiva en un eventual gobierno.

Cuando ya se pensaba que habían logrado cerrar sus flancos más complejos, ambos candidatos volvieron a complicarse con errores no forzados (ver recuadros). En el caso de Piñera, la denominada agenda “valórica” nuevamente lo incomodó, esta vez por la situación de los niños transgénero. Consultado sobre si estaba de acuerdo con que estos niños puedan performar el género que asumen como propio y no el que les fue asignado, el ex mandatario aseguró que en un eventual gobierno suyo “no vamos a discriminar a nadie”. Sin embargo, ante la insistencia de la periodista Octavia Rivas, aseguró que “tenemos que hacernos cargo de esos casos pero en forma seria, responsable, no transformando que el género es prácticamente como la camisa que uno se la puede cambiar todos los días”, agregando que “muchos casos de estos transgénero se corrigen con la edad”.
Guillier, en tanto, no logró despejar las dudas respecto de una de las propuestas clave en materia de educación: la condonación de la deuda del Crédito con Aval del Estado, cuyo anuncio se dio tras la primera vuelta y con el objetivo de capitalizar los votos del electorado de Beatriz Sánchez. Al ser consultado sobre las distintas versiones que había respecto de cómo se implementará la propuesta, Guillier aseguró que “al 40% queremos llegar a terminar con la deuda, eso significa que el Estado se hace cargo”.

-¿Para siempre? , preguntó la misma periodista.

-”Para siempre”, aseguró Guillier.

Minutos más tarde sería su propio jefe programático, Osvaldo Rosales quien contradiría al candidato y explicaría la fórmula. El economista aseguró ante los medios que la propuesta no contempla una condonación “inmediata” ni “para siempre” sino una suspensión del pago para los deudores pertenecientes al 40% de menores ingresos, solo mientras se encuentren en ese tramo. Si logran salir, seguirán pagando máximo el 10% de su sueldo y solo por un periodo de diez años, tras el cual se extingue la deuda.

Con todo, el debate estuvo marcado por la ausencia de interpelaciones directas entre los candidatos y la incomodidad de ambos respecto del formato. “Al final no se entiende nada, yo pediría que nos dejen diez segundos para contestar”, reclamó Guillier, petición a la que luego se sumaría su adversario.

Uno de los momentos más distendidos se dio cuando el abanderado de Chile Vamos aseguró que “en marzo Alejandro Guillier va a ser senador y yo le quiero pedir para el programa de clase media protegida, que significa acompañar a nuestra clase media cuando enfrenta la adversidad su apoyo, que se comprometa como senador de la República”, despertando las risas de los presentes.

Ante el emplazamiento, Guillier en tanto señaló que esperaba “la misma reciprocidad cuando yo sea Presidente de Chile, que me ordene al mundo empresarial para que no anden diciendo que se va a caer la banca, el sistema financiero, que viene el fin de los siglos y que llegó Atila, porque lo único que va a pasar es que vamos a ser un país que va a crecer pero con justicia y equidad para todos los chilenos”.

Medición del gobierno

Otra de las claves del debate fue la medición del legado de la Presidenta Michelle Bachelet, sobre todo en materia económica.
Mientras Piñera cuestionó a la Mandataria por sus políticas en ese ámbito, Guillier destacó la reforma tributaria impulsada por la actual administración y, asimismo, la política que dinamizó la industria energética en este gobierno.

“Durante el gobierno del presidente Piñera la economía partió creciendo, hubo una serie de circunstancias internas también, pero en los últimos trimestres de su mandato iban ya en un 2,4% y por lo tanto se estaba cerrando un ciclo que desgraciadamente se va a repetir si nosotros seguimos haciendo más de lo mismo”, dijo Guillier, a lo que el ex mandatario respondió: “Alejandro, creo que su mirada es errónea, esto de pensar que todo somos cíclicos y que no tenemos nada que hacer, como un barco de papel a la deriva, no es así…. Esa tendencia de que ustedes no son responsables de nada y que solamente tienen mala suerte. Por dios que tienen mala suerte”.

Tras el debate fue el propio comando de Guillier quien saldría a desmentir a Piñera respecto de distintas afirmaciones. El jefe de campaña del senador, Alvaro Elizalde, aseguró que “lamento una vez más que el candidato Piñera haya señalado cosas que son inexactas que no guardan relación con la realidad”, aludiendo, por ejemplo, a cuando señaló que “dos tercios de la razón por la cual la economía chilena no crece tiene que ver con factores internos, cuando todos los informes de los organismos internacionales señalan lo contrario, que lo que ha impedido que la economía chilena crezca más, al igual que toda la economía sudamericana, es el ciclo de las materias primas, y particularmente el precio del cobre”.

En la misma línea, Rosales salió con cuaderno en mano a cuestionar los dichos del ex mandatario y lo emplazó a mostrar evidencia respecto a la incidencia de la política interna en la baja del crecimiento del país.

Desde el piñerismo, en tanto, optaron por cuestionar la confusión que instaló el propio Guillier respecto del CAE. “Sería bueno que precisara, porque sino hay mucha gente que se ilusion”, dijo el hijo del ex presidente tras la cita.

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