Recuperar la economía en 100 días

Autor: La Tercera

La ruta es clara: alentar a una economía convaleciente para que sane, reencantar la inversión privada como un Estado inversor, combatir la burocracia sin daño a sus instituciones, reorganizar las platas públicas y cortar grasa, convencer a la política y los políticos. Los cien días ya están en marcha.

Es parte del anecdotario de las últimas cuatro elecciones, pero aún así poco se recuerda que fue la propia Presidenta Michelle Bachelet, poco antes de asumir su primer gobierno, quien instaló en la retina nacional la agenda para los primeros 100 días de gobierno. Desde ese 11 de marzo de 2006, en las tres elecciones presidenciales que le han sucedido, paradójica e intermitentemente entre ella y el recién electo presidente, Sebastián Piñera, los preparativos para un buen aterrizaje del nuevo mandatario en sus primeros tres meses en La Moneda se ha vuelto una prioridad. Bonos nuevos y también viejos, siempre más altos y más masivos, reformas con o sin mucho respaldo, unas más avanzadas en su diseño y otras más improvisadas, nuevas instituciones y servicios forman parte del ideario de arribo para todo nuevo jefe de Estado, no sin vacaciones previas colmadas de planificaciones.

La historia actual no parece ser otra, al menos por ahora. Sí es distinto el escenario en que se dará la renovación de poderes. Este no es el Chile que le entregó Piñera a Bachelet en marzo de 2014, y menos el que le traspasó la pediatra socialista al empresario y ex senador cuatro años antes de aquello, y no por la crudeza de la naturaleza chilena. En los últimos cuatro años el país cambió en lo político, social y ciertamente en lo económico. Hoy, el crecimiento promedio chileno no supera el 1,8% y cuatro años atrás era del 5,3%. Hace ocho, bordeaba el 3,5%. Hoy, hay 8,3 millones de personas trabajando, pero de ellas el 24% lo hace por cuenta propia y un tercio lo haría de manera informal.

Hoy, la población pide cambios a las AFP, más competencia, más pensiones. Hoy, todo el espectro político coincide en que ya no es posible seguir igual.

Hoy, el Fisco y el gasto público comprometido es mayor al de ocho y cuatro años atrás, aunque sigue siendo casi un 80% para financiar políticas de protección social centradas en subsidios y beneficios monetarios, programas de desarrollo y una red de apoyo creciente hacia los sectores más vulnerables y de menores ingresos. Complejo es que para todo eso el Fisco hoy ya necesita US$ 64.000 millones, que esas platas nunca bajan, sólo suben, que apenas con suerte y harto trámite se reasignan, que si el cobre cae no entra nada y nada se descarta.

Complejo es también que para pagar todo aquello, la deuda pública casi se duplicó y hoy supera un 24% del PIB. Complejo también, porque por todo eso y más es que después de un cuarto de siglo Chile perdió su buen rating país.

Para los cuatro economistas y tres abogados base del nuevo equipo económico lo que viene es arduo. Desde el martes pasado, cada uno -al igual que sus restantes 16 colegas del gabinete- digiere sendas carpetas con líneas generales de lo que recibirían de sus pares salientes -en el detalle y la letra chica están las sorpresas, dice uno de ellos-. Misma carpeta que, sin embargo, también está plagada de exigencias, metas y desafíos de 100 días. O también más.

Han trabajado bastante, coinciden quienes integran el nuevo equipo, que por tradición ya lidera el futuro ministro de Hacienda, Felipe Larraín. Nadie da mucho detalle, pero en privado coinciden en que todo es engranaje, eficiencia y resultados. La promesa va en orden: corregir y reformar lo reformable, recuperar las confianzas y evitar la incertidumbre, recuperar el crecimiento, generar empleo de calidad y no jibarizar más a las capas medias. Mención aparte es que el presidente pidió no olvidar que en Chile sigue habiendo millones de personas pobres.

La ruta es clara: alentar a una economía convaleciente para que sane, reencantar la inversión privada como un Estado inversor, combatir la burocracia sin daño a sus instituciones, reorganizar las platas públicas y cortar grasa, convencer a la política y los políticos. Los cien días ya están en marcha.

Felipe Larraín
Ministerio de Hacienda

Dueño de la billetera fiscal y de la orientación de cada medida de política económica de los primeros 100 días. Si la tradición no se vuelve a romper, también de los cuatro años de la segunda administración Piñera. No sólo porque lideró, organizó y condujo buena parte del diseño programático de la candidatura del electo mandatario es que el futuro ministro de Hacienda, Felipe Larraín, será quien lleve adelante la gestión global para el mejor aterrizaje posible durante los primeros 100 días.

Larraín recibe un país convaleciente, tras una severa desaceleración que se llevó más de tres puntos de crecimiento los últimos cuatro años y casi un millón de empleo asalariado. También el afecto de las clasificadoras de riesgo y, más delicado aún, de los inversionistas.

Si todo resulta según lo estimado por la autoridad en ejercicio, en 2017 Chile habrá crecido al 1,5% y con eso anotaría una expansión promedio de 1,8% en esta administración. Pero antes que revertir ese dato, el calendario impone otra exigencia a Larraín: revisar las cuentas fiscales para diseñar en los primeros 90 días el decreto con la orientación de política fiscal y de balance estructural del gobierno.

Larraín coordinará todo, coincide uno de los ministros que asumieron la tarea de apoyarlo en su misión de apuntalar la economía, pero dado que tendrá varios frentes abiertos y el mandato presidencial de acelerar el tranco, recuperar la confianza y despejar rápido los nudos de la economía y los que traban la inversión, es que el diseño de la instalación contempla que el ministro se apoye en la dupla con la que lleva meses trabajando para eso: los ministros de Economía, José Ramón Valente, y de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine.

José Ramón Valente
Ministerio de Economía

“El ministro de Hacienda llevará el liderazgo de la agenda económica siempre, pero dada la urgencia por enviar las señales correctas y por dinamizar la inversión es que en esta ocasión dejará en los ministros de Economía y de Obras Públicas, Fontaine y Valente, la tarea de liderar la agenda de inversiones y gestionar primero los cambios administrativos para destrabar proyectos detenidos, pero también iniciar la revisión y propuestas de los cambios regulatorios y normativos que eventualmente requerirán proyectos de ley. Aquí, la ministra de Medio Ambiente tendrá mucho que gestionar también y eso todos lo tenemos claro”. Así resume uno de los integrantes del nuevo gabinete económico el orden de las cosas con el que cuerpo y contenido a lo que en noviembre de 2017 el entonces candidato Sebastián Piñera calificó como un shock de inversión.

Una tarea que encabezará el nuevo ministro de Economía, José Ramón Valente, y en la que la guía de ruta es un completo catastro de todos los proyectos de inversión pública y especialmente privada hoy detenidos por trabas burocráticas, diferencias de interpretación de la normativa y superposición de regulaciones e instituciones, entre otros factores. Pero dado que de los casi US$ 50.000 millones en proyectos de inversión detenidos, cerca de US$ 5.000 millones son proyectos de capital privado que ya tienen las autorizaciones medioambientales y aún así no pueden iniciar o continuar sus obras, es que Valente, considerado por sus pares como un excelente gestor de negocios, guiaría las tratativas para resolver con las autoridades locales o regionales responsables de los procedimientos administrativos que están trabando esas iniciativas.

Juan Andrés Fontaine
Ministerio de Obras Públicas

Destrabar las inversiones. Esa será la principal tarea de Juan Andrés Fontaine, en el Ministerio de Obras Públicas, durante los tres primeros meses de gobierno.

“La tarea primera del ministerio es destrabar los proyectos para hacer posible que combinadamente la iniciativa privada y la pública desarrollen estas obras de infraestructura que construyen el desarrollo”, dijo Fontaine luego de ser nombrado en el cargo, el martes pasado.

En este contexto, añadió que “queremos desanudar las amarras que mantienen estancadas nuestras inversiones que nos impiden crecer, de ganar competitividad y desarrollar un tejido social mucho más rico y unido”.

Sin hacer énfasis en ningún proyecto en particular, el economista tiene claro que a través de su sector se enriquece el tramado social, parte fundamental de esta nueva administración de Sebastián Piñera.

Pero en los primeros días se daría prioridad al fondo de infraestructura, ver la situación de los puentes Cau Cau y Chacao, así como también concretar la puesta en marcha de la autopista Américo Vespucio Oriente y la expansión del aeropuerto Arturo Merino Benítez.

Para todo ello, la cartera tendrá como presupuesto para el año en curso $ 2,4 billones, de los cuales casi $ 998.447.263 millones estarán destinados al desarrollo, mantenimiento y conservación de la red vial.

Mientras que alrededor de $ 393.969 millones serán para la construcción y reposición de infraestructura vial, destacándose los proyectos de construcción del puente sobre el canal de Chacao, construcción y mejoramiento en zonas extremas y la Carretera Austral, inversiones en pasos internacionales y el programa nacional de caminos básicos e indígenas.

Marcela Cubillos
Ministerio del Medio Ambiente

Un rol relevante tendrá el Ministerio del Medio Ambiente en el nuevo gobierno de Sebastián Piñera. La cartera que dirigirá Marcela Cubillos será un puente importante para desenredar los nudos que tienen paralizadas las inversiones en el país. Por eso, en los primeros cien días de trabajo, la abogada de la Universidad Católica tendrá como prioridad facilitar la permisología que tiene entrabada la inversión. Se trata de iniciativas que ya tienen aprobada su tramitación ambiental, pero que están a la espera de un permiso específico de un municipio u servicio técnico. Con eso, el nuevo gobierno espera destrabar inversiones por sobre los US$ 50 mil millones.

Además, tendrá como eje central mejorar los tiempos de tramitación de las declaraciones de impacto ambiental (DIA), las que legalmente no deberían superar los 60 días hábiles de tramitación. “El gran desafío es mejorar los tiempos de evaluación de las declaraciones, que son la gran mayoría de los proyectos que ingresan a evaluación ambiental. Ahí se necesita pura gestión, apurar a los servicios para que agilicen los análisis, sin menoscabar la calidad de las evaluaciones”, señala una fuente que conoce los detalles del futuro trabajo de Cubillos. Otro de los desafíos será apurar la aprobación de la normativa que propone la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que fue presentado por el gobierno de Michelle Bachelet como un importante avance dentro de los primeros 100 días de su gestión, pero que aún está pendiente. “Este servicio es muy relevante, porque definirá lo que se puede o no hacer en términos de proyectos en las áreas protegidas. Es decir, entregará certidumbre al inversionista para que no se repitan problemas como los del proyecto Dominga”, indica un abogado ambientalista.

Susana Jiménez
Ministerio de Energía

Profundizar el compromiso de reducir las emisiones de efecto invernadero será el sello que marcará la gestión de la nueva ministra de Energía, Susana Jiménez. Por eso, generar las facilidades para que las energías renovables se desplieguen en el país será una de las primeras tareas de la cartera. En ese sentido, cuenta la futura ministra, el diseño del plan de expansión de las líneas de transmisión será relevante. “El despliegue de líneas de transmisión tendrá que ser bien evaluado para que tengamos una red de transmisión que sea sólida y que le dé oportunidad a toda la producción de energía renovable que hoy se está dando en el país”, señala al ser consultada. Añade que modernizar el mundo de la distribución de energía también será prioritario, gracias al avance que ha mostrado la tecnología de la mano de la generación distribuida y la electromovilidad. “Nos enfrentamos a un escenario bastante novedoso en el sentido de la irrupción de energías renovables y de cambios tecnológicos que se vienen y que esperamos se masifiquen, como es la generación distribuida, la electromovilidad y las redes inteligentes. Todo eso queremos estudiarlo en profundidad en esta etapa y hacer un trabajo que sea técnico, pero muy cercano a la gente”, explica.

Para eso, Jiménez tomará el trabajo que durante la mitad de 2016 y todo el año pasado se trabajó para dar vida a la futura Ley de Distribución, normativa que se hará cargo del nuevo escenario que está viviendo la energía a nivel mundial.

Otro punto que marcará sus primeras gestiones será entregar certeza jurídica a las inversiones eléctricas “cuando estas han logrado cumplir con todas la exigencias”, recalca la futura ministra.

Nicolás Monckeberg
Ministerio del Trabajo

La noche del martes último, el Congreso finalmente zanjó el futuro de la reforma previsional de la Presidenta Bachelet: dejó su tramitación en manos del próximo gobierno. Horas antes, tal vez porque como diputado hace ya 16 años conoce bien cómo funciona el Congreso y los tiempos parlamentarios, el futuro ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, dándole la importancia que merecen los acuerdos, dijo que el nuevo gobierno recogerá algunos puntos del proyecto de Bachelet e introducirá los contenidos claves para el Presidente Piñera. Vox populi es que el equipo económico del comando de Piñera, la mayoría de los cuales seguirá en su administración, desde el inicio fue partidario de enviar un proyecto propio y no optar por una indicación sustitutiva a la iniciativa de Bachelet.

Diseñar una reforma previsional es complejo, pero Monckeberg asumirá con un programa detallado -cuya elaboración lideró Augusto Iglesias, ex subsecretario de Previsión Social del primer gobierno piñerista- que servirá de base para el proyecto que enviarían al Congreso en el tercer trimestre, comentan fuentes vinculadas. Sin embargo, mientras eso avanza, el diputado trabajará con el ministro de Hacienda en la propuesta de mejoras al Pilar Solidario, que en el programa se comprometen a elevar entre un 10% y 150% el monto de los beneficios que entrega, y que tiene un costo fiscal de US$ 3.000 millones e implica en cuatro años pasar desde un equivalente al 0,8% del PIB a un 1,14% del PIB.

Pero no es el único desafío, pues asumiendo también deberá guiar la revisión inmediata de los programas de capacitación subsidiados y entregar al presidente una propuesta con los cambios a la reforma laboral, proyecto que también planean ingresar al Legislativo este 2018.

Baldo Prokurica
Ministerio de Minería

Recuperar el ritmo de inversión que el sector minero congeló tras la fuerte caída que mostró el precio del cobre será una de las primeras labores que tendrá que desempeñar el nuevo ministro de Minería del segundo gobierno de Piñera. Desafío que Baldo Prokurica (RN) conoce de sobra a través de su labor de senador por dos períodos y diputado en tres -representando a Atacama, región eminentemente minera-. “Vamos a anunciar lo que será nuestra propuesta en el sentido de poder trabajar para que la inversión tanto pública como privada pueda desarrollarse en el país”, explica el futuro ministro al ser consultado. Añade que es relevante que esta actividad extractiva, “presente en Chile desde antes de que llegaran los conquistadores”, destaca, se vuelva a activar.

Pero el futuro de Codelco también marcará la agenda de los primeros tres meses del nuevo ministro. No solo porque en mayo próximo Óscar Landerretche, actual presidente de Codelco, dejará su cargo, sino también porque la estatal está enfrentando un cambio estructural relevante, recalca Prokurica, realidad que ayudará al país en la generación de empleo. “Chuquicamata Subterránea, el Nuevo Nivel Mina de El Teniente o Salvador son desafíos que nunca se habían hecho en otra parte del mundo y eso nos pone a la vanguardia de la minería y nos genera tremendas oportunidades para que la minería genere empleos y oportunidades, y haga que la calidad de vida de los chilenos sea mucho mejor”, asevera.

Por eso, uno de los objetivos será velar porque los recursos que requiere la minera para ejecutar su plan de inversiones se gasten bien. “Codelco es un tema importante para el país. Hay que velar porque los recursos de Codelco, que son los recursos de todos los chilenos, se cuiden, se inviertan y gasten bien “, indica.

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