Relato de una golpiza en el centro de Santiago: "Me gritaron cuica..."

Autor: La Tercera

La tarde del martes pasado, María Jesús Ortúzar (28) fue atacada por dos mujeres en calle Rosas, en la comuna de Santiago, mientras la insultaban por su apariencia física. Este es su testimonio.

Todos los meses María Jesús Ortúzar, joven de 28 años oriunda de Puerto Varas, va hasta calle Rosas, en la comuna de Santiago centro, a comprar telas, botones y otros artículos necesarios para confeccionar ropa para matrimonio, un emprendimiento que inició hace algunos años.

La última vez que visitó las tiendas de este sector fue el martes pasado a eso de las 4 de la tarde. Recién se había separado de la amiga que la acompañaba y e iba caminando sola desde el metro Cal y Canto. Recibió un llamado telefónico, conversó, cortó y de pronto sintió un empujón que la botó al suelo de inmediato.

“Apenas caí, traté de pararme y ahí me empezaron a pegar patadas en la costilla derecha y escuché que me gritaron ‘cuica culiá’. Sólo vi que eran dos mujeres. Esto pasó en menos de un minuto”, explica a La Tercera.

María Jesús quedó paralizada, aunque siempre creyó que si algo similar le pasaba ella se iba a defender. Pero no pudo. “No reaccioné, me quedé petrificada. Me puse a llorar y algunas personas me miraron pero nadie me ayudó. No hicieron nada. Un caballero que atendía un kiosko se me acercó y me ofreció agua y pañuelos. Él me calmó … Fue todo muy raro, no entendía”, relata.

Jesu -como la llaman sus amigos- dice que no atinó a denunciar. No le contó a nadie. Se fue a su casa y en la tarde partió a entrenar Trail Running, disciplina que practica hace dos años, y que aprovechó para botar la rabia. Pero el miércoles reconoce que “explotó”. Le contó a su familia y sus amigas, quienes la animaron a evidenciar su experiencia en redes sociales, cuyo mensaje en Facebook se volvió viral y que permitió que otros jóvenes solidarizaran con ella.

“No se me pasó por la cabeza hacer la denuncia, quizá lo debí haber hecho, pero no le encontré sentido. No sé si fue vergüenza (…) ahora que otras niñas también relataron sus historias, a partir de la mía, las entiendo porque uno queda para adentro”, explica la puertovarina.

María Jesús es alta, y tiene el pelo y los ojos claros. Cree que su apariencia motivó a que dos mujeres la agredieran. “Después me quedé pensando que si me gritaron ‘cuica culiá’ fue sólo por mi físico. En Chile sí se da el que si eres rubio de ojos azules te califican de cuico, ese estereotipo existe”, agrega.

La primera reacción que esto le provocó fue rabia. Pero dice que después de reflexionar sobre lo sucedido, le dio pena. “Tienes que tener una vida muy de mierda para buscar estos desahogos. Yo creo que es un desahogo social porque Chile es un país donde las oportunidades son muy desiguales y es imposible que no exista resentimiento, frustración, rabia, entonces como sociedad me dio pena y creo que hay que cambiar las cosas”.

Este no es el primer acto de violencia que vivió María Jesús. Hace unas semanas, mientras caminaba por el mismo sector de la comuna de Santiago junto a su hermana, desde una micro una persona les arrojó una lata de cerveza y les gritó “Heil Hitler”. Como no les pasó nada, ellas optaron por reírse. Hoy dimensiona lo arraigada que está la violencia en el país. “Tenemos que cambiar la mentalidad urgente (…) estamos podridos como sociedad”. Y agrega “Yo no soy de Santiago , pero nunca había vivido en una ciudad más clasista como esta”.

Esta es la publicación que compartió en Facebook

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