¿Qué trabajos realizan y dónde viven los extranjeros que tienen residencia en Chile?

Informe de la PDI arroja que hubo 220 mil migrantes residentes en 2016. Gran parte declaró ser empleado, estudiante, asesora del hogar y obrero. El balance también da cuenta de que la mayoría vive en la Región Metropolitana y se distribuyen en Santiago, Las Condes Estación Central y Recoleta.

220.264 extranjeros concurrieron durante 2016 al Departamento de Extranjería de la PDI para acreditar su residencia en el país. En la oportunidad, señalaron su lugar de residencia y la actividad laboral que realizaban en Chile. Por ejemplo: 18.660 haitianos indicaron ser empleados, lo que equivale al 75% de los residentes que ingresaron el año pasado. Esa ocupación sigue en el primer lugar entre los países vecinos. Así, más de 23 mil peruanos, 20 mil colombianos y cerca de 9 mil bolivianos afirmaron ser empleados de algún servicio u organismo. Las demás personas de estas nacionalidades trabajar como obreros de la construcción y asesoras del hogar, junto con estudiantes escolares o superiores (ver infografía). Actualmente, existen cerca de 477 mil extranjeros en el país.

Este balance se efectuó sobre la base de los registros de 2016, en los que establecen las entregas de visas temporaria, de trabajo y para estudiantes.
Otro de los puntos del análisis se refiere a los lugares donde viven los migrantes residentes que llegaron durante el año pasado. A nivel regional, la Metropolitana (148.808), Antofagasta (25.424), Valparaíso (9.246) y Tarapacá (9.161) tuvieron el año pasado la mayor cantidad de extranjeros residentes. Del informe se desprende que existe una alta concentración en la Región Metropolitana, donde viven más de 148 mil extranjeros con visa o residencia, lo que equivale a un 67% del total de 220.264. Las comunas con más presencia son Santiago (42.671), Las Condes (9.660), Independencia (9.321), Estación Central (8.907) y Recoleta (8.247).

En Santiago se registraron cerca de 11 mil venezolanos, 10 mil peruanos, ocho mil colombianos y 2.281 haitianos. Sobre la realidad laboral que enfrentan los extranjeros, el alcalde Felipe Alessandri comenta que “nuestro enfoque y postura siempre ha sido clara, vamos a trabajar con ellos para integrarlos plenamente a la comunidad. Santiago es un lugar de encuentro para todos”.

En Las Condes, el escenario es distinto, dado que hay mayor presencia de argentinos (1.142), españoles (1.160) y peruanos (1.115). De acuerdo al edil Joaquín Lavín, las políticas se enfocan en los servicios comunitarios de estos extranjeros y respetar sus tradiciones. “Muchos de los inmigrantes se atienden en los consultorios como cualquier otro vecino. También queremos trabajar con las embajadas para realzar ciertas fechas que son especiales para ellos, como es el día nacional de países”, indica.

Finalmente, en Independencia existe una mayor presencia de peruanos, y en Estación Central, de haitianos (ver infografía). Para el alcalde de esta última comuna, Rodrigo Delgado, los migrantes “son un aporte”. Respecto de su realidad laboral, explica “nos encontramos con algunos de ellos que se desempeñan en trabajos de baja calificación, siendo que son profesionales muy calificados en otras funciones”.

En tanto, Marcela Correa, coordinadora del Servicio Jesuita a Migrantes, plantea que no existen políticas públicas de inclusión: “El marco regulatorio por parte del gobierno hace que los municipios sean los que están ejecutando realmente las políticas públicas en términos de migración”.

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Profesiones y oficios

Desde el Departamento de Extranjería y Migración del gobierno (DEM) explican que si un migrante desea trabajar mientras su visa está en trámite “deberá solicitar un permiso especial de trabajo para solicitantes de visa de residencia, que tiene una duración de cuatro meses”. En el caso de querer renovarla, señalan, “la persona -en vez de presentar la Tarjeta de Turismo- debe acompañar certificado de registro de PDI, copia de cédula de identidad, certificado de antecedentes, de cotizaciones de AFP e isapre y otro de vigencia de contrato o nuevo contrato”.

El jefe nacional (s) de Extranjería y Policía Internacional de la PDI, subprefecto Bernardino Cárdenas, señala: “Bastantes extranjeros han ingresado en calidad de turistas y, posteriormente, de acuerdo a la actual ley migratoria, pueden optar a la visa temporaria o de trabajo, permiso que dura de 30 a 90 días. Este aumento se debe a la globalización, junto con la atracción económica, ya que es un país económicamente estable y a la vez seguro (…) La agricultura, el comercio, la construcción; este tipo de trabajos los dejó de hacer el chileno”.

El catastro de la PDI también describe las profesiones y labores que realizan migrantes de otros continentes. Por ejemplo, de Francia llegan en su mayoría estudiantes, o desde Corea del Sur, ingenieros. En el caso de España, arriban en su mayoría empleados y estudiantes, mientras que los ciudadanos chinos son empleados, comerciantes y cocineros. En Latinoamérica, Venezuela ejemplifica esta tendencia. De los más de 23 mil venezolanos que declararon su residencia, 3.047 aclararon ser ingenieros, 1.565 estudiantes y 722 contadores. En el caso de Ecuador, de 6.938, existen 334 médicos.

Esta apreciación la comparte Mireya Tabúas, periodista, escritora y docente de la U. Alberto Hurtado, quien llegó a Chile en marzo de 2014 para, según dice, salir de la situación en que se encontraba su país. Ella reconoce que el inicio fue complejo, pese a que hoy cuenta con la residencia definitiva: “Por momentos me frustré y sentía que mi experiencia no era valorada, por no tener experiencia laboral ni publicaciones en Chile. Sin embargo, las cosas fueron cambiando. Me he centrado en el emprendimiento y el trabajo freelance: escribo para una página web del exterior y doy diversos talleres literarios”.

Inquietudes

“El país tiene un déficit demográfico y necesita recomponer fuerza de trabajo. Los migrantes vienen a suplir esa necesidad y falencia”, explica Rodolfo Noriega, secretario general de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes en Chile.

Este diagnóstico es compartido por Tatiana Albuja, vocera del Movimiento de Acción Migrante (MAM), pero advierte que debe cambiar el actual marco regulatorio para percibir a cabalidad este panorama: “Para que la migración pueda ser una potencia en los procesos productivos de Chile, primero tiene que cambiar la normativa, porque mientras la residencia esté condicionada a trabajo laboral dependiente, lo que estamos viendo es ilegalidad e indocumentación”.

Desde la Coordinadora confirman que el sector agrícola y la construcción se transformaron en las plazas más atractivas, pero aclaran que “la informalidad laboral, que da lugar a abusos, está casi siempre asociada a la irregularidad migratoria”, según afirma Noriega. Pero agrega: “Hoy el país puede contar con un trabajador sin costear los 20 años de su formación y salud”.

Asimismo, Albuja agrega que no existe una “acogida real” del Estado. Según la dirigente ecuatoriana, el mejor ejemplo migratorio en el país se produjo en 1925, cuando se nacionalizó a gran parte de los extranjeros: “Para que la fuerza productiva de la migración funcione, el país tiene que estar preparado con normativas que impulsen eso”.

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