1, 2, 3… ¡Partieron!



Por José Viacava, académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile

El pasado 14 de julio en cada una de las regiones del país asumieron su cargo los 16 gobernadores/as regionales electos por primera vez en nuestra historia.

En un momento de transformaciones y cambios, este acontecimiento parece algo menor. Pero es de una importancia simbólica y estratégica necesaria para el desarrollo de los territorios y la profundización de nuestra democracia, y es un estímulo para mejorar la gestión de nuestros gobiernos regionales (Gores).

Sin embargo, este proceso de instalación no ha estado carente de dificultades y continuará transitando entre el optimismo y la vacilación de quienes apoyan y dudan de este paso. Pero, no hay tiempo que perder: compartimos cuatro tareas inmediatas donde las nuevas autoridades y sus equipos podrán focalizar sus energías.

En primer lugar, efectuar un acertado diagnóstico de las capacidades y líneas de actuación que los Gores ejecutan en distintas materias. Para ello, será fundamental que el o la gobernador(a) lidere el Anteproyecto Regional de Inversiones (ARI) como un instrumento que permitirá reconocer y organizar los recursos sectoriales en el territorio. Incluso, este ejercicio permitirá superar la barrera de coordinación con las jefaturas de servicio regional, hoy facultad radicada en la figura del delegado presidencial.

En segundo lugar, construir adecuados perfiles de cargo para los distintos equipos que liderarán espacios claves como jefaturas de división, área metropolitana, control de gestión o administración regional. El debut del nuevo equipo no es solo un desafío que lidiará con problemas externos; también es un instante donde deberá aprender a convivir con culturas organizacionales internas fuertemente instaladas.

En tercer lugar, el o la gobernador(a) deberá articular rápidamente su rol con una amplia gama de actores electos, como alcaldes y concejales, cuyos mandatos legítimos se enfrentarán rápidamente por proyectos, por recursos o —en este año electoral— por reelecciones en el caso de los consejeros regionales. El peligro que incuba una gestión sectaria en un cuadro de alta complejidad solo terminará por atrincherar a los gobernadores regionales reduciendo su esfera de influencia y proyección.

En cuarto lugar, conscientes de que una ley de rentas regionales no se legislará prontamente, advertimos la necesidad por obtener más recursos incidiendo en el presupuesto público 2022 y sus provisiones. Una transferencia del Programa de Infraestructura Rural para el Desarrollo Territorial (PIRDT), saneamiento de residuos para zonas rurales/aisladas y energización pueden significar una inyección de capacidades para varios Gores en áreas sensibles para la ciudadanía regional.

La capacidad de actuar con sentido estratégico y político estos primeros meses marcará la diferencia entre quienes continuarán vacilando y los que avanzarán.

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