Este fin de semana se cumplieron 100 días desde la explosión social del 18 de octubre. Ya hay dos o tres libros dando vueltas sobre el sentido de ese día que cambió la historia de Chile y el sentido del actual gobierno, pero no existe todavía una reflexión profunda en el oficialismo sobre lo sucedido. Quizá el susto a una nueva Constitución hace simplificar el análisis a que todo se debe a un intento de la oposición de ganar en las calles lo que no logró en las urnas. El problema de esa tesis es que ningún partido de izquierda tiene o ha tenido capacidad de conducir lo ocurrido en la calle, tanto lo masivo, como lo violento. Ni siquiera el Frente Amplio o el PC, pese a que varios de sus parlamentarios buscan con discursos encendidos fraternizar con los manifestantes.

Para el gobierno, el sentido ahora es distinto. Un nuevo gabinete que implicó un cambio generacional audaz parece asediado desde la derecha, quienes lo culpan de ser incapaz de contener la violencia y de entregar mucho a cambio de nada. Una revisión rápida de los medios hace ver una serie de filtraciones interesadas sobre su debilidad y vaticinios sobre su caída en los próximos días. Tiene ahora esta semana un vendaval que enfrentar. En primer lugar, viene la PSU, para quienes no pudieron rendirla por los incidentes provocados por la Aces. La cartera de Interior será evaluada según la capacidad de mantener el orden para el desarrollo tranquilo de este proceso. La alta cobertura de televisión puede ser una oportunidad para el ministro Blumel mostrar capacidad de controlar el orden público y, por tanto, silenciar sus críticos de derecha.

Otro desafío que viene, esta vez para la Segpres, será la acusación constitucional contra el suspendido intendente de la Región Metropolitana. La aprobación en la Cámara de Diputados mostró que la técnica de la pesca milagrosa de votos que tuvo éxito con el anterior comité político está en peligro. Además de ello, para RN es estratégico proteger a Guevara, porque además de intendente es vicepresidente de dicho partido. Dentro de la tienda, el actual Presidente logró maniobrar y salvar su puesto en el último consejo. Si logra el ministro Ward los votos necesarios para salvar a Guevara, mostrará que tiene la muñeca necesaria para sacar la agenda de proyectos de ley que necesita el gobierno para mostrarse activo y superar la modorra del 6%.

También vienen tareas en el ámbito de la comunicación política. Cada vez más, juega un rol mayor en el éxito de las políticas públicas, como lo ha hecho ver el sociólogo Manuel Castells en varios de sus escritos. La vocera algo ha percibido y por eso ha aumentado el despliegue, haciendo ver que tiene tareas también en el relacionamiento con el mundo social. Pero su discurso choca con la imagen que se recetó, en plena crisis, el director de organizaciones sociales acompañado de su colección de zapatillas de marca. En el mundo académico de la comunicación estratégica se suele decir que no es solo lo que se dice lo que configura reputación, sino los actos visibles para los públicos relevantes.

La sobrevivencia del comité político es clave para el propio Presidente. Obligado por las encuestas y sus partidarios a mantener un segundo plano, si logra que sus ministros de la Moneda alcancen desempeños similares a los titulares de las carteras de Trabajo y Hacienda, podrá decir que finalmente escuchó la voz del pueblo, eligiendo a la gente correcta.

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