¿2,5% de qué?

El patrimonio de su super rico favorito no está constituido por su casa (nadie llega a súper rico por la casa) ni menos por la plata que tiene en la cuenta corriente, sino que por los activos financieros que posee.



Si usted cree que basta con mirar la revista Forbes para conocer el patrimonio de su súper rico favorito, permítame contarle un viejo chiste primero.

Dos amigos se encuentran en la calle, uno cargando un conejo blanco de ojos rojos (para que no le cueste imaginárselo). El dueño del conejo le comenta a su amigo que tiene la mascota a la venta por $ 10 millones. Éste piensa que es una broma mala y se despide sin hacer comentario. Una semana después se encuentran nuevamente, pero esta vez el dueño del valioso animal no cargaba su mascota, a lo que su amigo le pregunta en tono burlón: ¿Supongo que ya vendiste el conejo en 10 millones? Claro que sí, le responde orgulloso, lo cambié por dos gallinas de cinco millones cada una.

El patrimonio de su super rico favorito no está constituido por su casa (nadie llega a súper rico por la casa) ni menos por la plata que tiene en la cuenta corriente, sino que por los activos financieros que posee. Y un activo financiero es como el conejo o la gallina del chiste: algo para lo cual se hace imposible determinar su valor, a lo más se puede estimar un rango para él. Fíjese que una gallina debiera poner entre 500 y 3.000 huevos en su vida, restándole el costo de alimentarla, el espacio físico, el precio futuro de los huevos, usted puede llegar a un rango de valor para esa gallina tan amplio como los huevos que pone. Eso para los activos que ponen huevos, imagine los “activos” financieros que no están poniendo huevos, como el conejo del chiste (si le dijeron que los pone de chocolate, lo estafaron), ahí el rango puede estar entre cero y la luna.

Ok, no se puede determinar el valor, pero sí existe un precio de mercado para muchos activos financieros me dirá usted. Así es, pero ese precio no es más que una expectativa volátil y transitoria de compradores y vendedores marginales con respecto a la riqueza que ese activo podrá generar. El 99% de las veces que usted lea en el diario que super rico ganó/perdió una billonada en los últimos meses, sepa que super rico no ganó ni perdió nada, no fue él quien vendió (realizó la ganancia/pérdida). Los que sí lo hicieron, marcando el precio, fueron miles de no super ricos jugando al casino.

Para peor, sepa que hay todo tipo de animales en el zoológico de los activos financieros, y la gran mayoría de ellos no tiene siquiera un precio “de mercado” para mirar. De partida, lo más probable es que el super rico que usted quiere estrujar no tenga acciones ni bonos como persona natural, sino que derechos sociales de sociedades limitadas, o sea beneficiario de un trust. Valorizar derechos sociales es muy difícil, aun cuando el subyacente cotice en algún lado. Agréguele a esto notas convertibles, warrants, swaps, y cualquier título financiero que un abogado que sepa escribir “en difícil” pueda crear. Como verá hasta aquí, el poder calcular el valor económico de lo que se va a gravar es un lío que se va a judicializar, y finalmente como no es determinable, no será gravable. Y aun cuando arbitrariamente se determine el monto a gravar, ¿cómo el Fisco va a cobrar en pesos algo que no es realizable (no es transformable a pesos)?, ¿va a querer el Fisco recibir el 2,5% de los derechos sociales de la sociedad que super rico tiene con su señora e hijos pasando a ser socio minoritario de ellos?

Por último, me veo obligado a mencionar, aunque preferiría no hacerlo por las náuseas que me provoca, ese oxímoron llamado “patrimonio bruto”. ¿Qué es eso? ¿Alguien que tiene patrimonio cero o está quebrado, pero tiene “patrimonio bruto” de US$ 22 millones debe pagar impuesto de super rico?

Sobre lo que no es posible hablar es mejor callar, dijo Wittgenstein; sobre lo que no es posible calcular es mejor no cobrar, digo yo.

-El autor es ingeniero civil PUC y MBA The Wharton School (@tomcasanegra)

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.