Porque amamos a Chile, detengamos la violencia

PDI



A consecuencia de los hechos que hemos vivido en las últimas semanas, la Policía de Investigaciones (PDI) ha debido desplegar el máximo de sus capacidades, en todo el país, con el fin de responder a las necesidades que impone el resguardo del orden público y en los deberes investigativos que le son propios.

Es así como, en el cumplimiento de dichas tareas, hemos llegado a desplegar hasta 8 mil integrantes (somos casi 12 mil) en forma simultánea, los que han efectuado más de 3 mil detenciones, por distintos delitos. Hemos recuperado sobre 1.300 millones de pesos en especies robadas en distintos saqueos, y a la fecha, tenemos 62 PDI lesionados de diversa consideración.

Son cifras que dan cuenta de una gestión investigativa, en tiempos de crisis como los que estamos viviendo, donde hemos aplicado análisis criminal e inteligencia policial. No obstante, sabemos que ningún guarismo es capaz de reflejar el dolor, el miedo y el sufrimiento que hemos visto en las calles de Chile en estos días.

Somos personas habituadas a lidiar con las facetas más oscuras de la conducta humana. A diario convivimos con personas que sufren porque sus derechos han sido vulnerados. Conocemos la pobreza, porque nuestro trabajo nace precisamente de la calle. El hábitat natural de un PDI no es una oficina ni la comodidad.

Sabemos muy bien cómo las injusticias de toda índole afectan a las personas a las cuales atendemos y, por ello, tratamos siempre de dar lo mejor de nosotros en favor de quienes más sufren.

Sin embargo, durante estos aciagos días que atraviesa nuestra República, hemos sido testigos de enormes actos de violencia, muchos de ellos protagonizados por delincuentes habituales que se camuflan entre las multitudes pacíficas, aprovechando cualquier oportunidad para robar y/o destruir, generando perjuicios a grandes empresas, pero también a pequeños comerciantes, trabajadores independientes, estudiantes, dueñas de casa, etc.

Es tiempo de terminar con la violencia y volver a establecer la paz social en Chile, porque es la única forma de que las legítimas demandas que la ciudadanía ha formulado puedan ser correctamente acogidas, canalizadas y convertidas en realidad. De otro modo, nos enfrentamos a un futuro muy incierto, algo que, estoy seguro, nadie quiere, mucho menos los integrantes de la Policía de Investigaciones.

Hicimos una promesa ante nuestra bandera y nuestra historia nos confirma que nunca le hemos dado la espalda a Chile y tengan la más absoluta certeza que esta no será la ocasión.

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