Adiós a los viejos líderes

"En este nuevo modelo de valor, todos deben ganar".



En los últimos años, el mundo ha alcanzado un sinnúmero de hitos, nunca antes vistos en la historia, tanto en cantidad como en impacto, los que han generado cambios radicales en la forma en la que las personas trabajan y viven.

El impacto también ha repercutido en las organizaciones y su funcionamiento, las que han tenido que modificar la forma en la que se estructuran y realizan sus negocios. Los líderes de esta nueva era tienen hoy la desafiante tarea de guiar a sus organizaciones a través de un panorama económico global más complejo y en cambio constante, donde las distintas fuerzas estratégicas están presentes a todo nivel y sin fronteras conocidas. Un enfoque proactivo para gestionar el cambio y su impacto en el desarrollo y crecimiento organizacional a largo plazo son básicos en este nuevo escenario.

Pero la administración del cambio no es algo simple, ya que no es lo mismo que administrar un proyecto, algo a lo que ya estamos habituados. La gestión del cambio, a diferencia de la gestión de un proyecto, se enfoca en ayudar a las personas impactadas por los cambios, a adaptarse y ser exitosas en ámbitos tan variados como la estructura, sus roles, los procesos y sistemas, entre otros. Es un proceso cultural, por lo que no puede ser gestionado desde la perspectiva tradicional de los proyectos.

Muchas empresas subestiman la importancia de gestionar esta transición de manera adecuada, lo que muchas veces lleva a que los líderes y gerentes no abracen ni adopten los nuevos cambios. Existen muchos ejemplos de empresas que no lograron gestionar eficazmente las interrupciones y el cambio, como lo fue Kodak, Pets.com, Blockbuster o la mismísima Nokia, otrora líderes en sus respectivas industrias.

Está claro que la forma tradicional en la que diseñamos y pensamos las empresas ya no sirve. Si hasta ahora los líderes estábamos formateados para maximizar valor para los accionistas, el nuevo rol de estos debe estar focalizado en la co-creación de valor, con significado para todos los stakeholders, lo que incluye clientes, empleados, proveedores, socios estratégicos y la sociedad en su sentido más amplio. En este nuevo modelo de valor, todos deben ganar. El propósito, como fuente de inspiración y norte, es lo que aglutina a los equipos y sus movimientos deben regirse por aquello para poder captar y retener el talento, cada vez más dificil de atraer.

El nuevo lider, para cumplir con su función en el cambio cultural necesario, a su vez, ya no basta con que gestione y administre correctamente la empresa. Ahora debe cumplir nuevos roles de manera simultánea, tales como la de ser el visionario, el arquitecto, el coach y el catalizador para todos los colaboradores.

Como visionario, la claridad, la visión y un propósito claro y convincente son muy necesarios. Como arquitectos, deben diseñar la organización como un sistema abierto y empoderado, que pueda planificar, ejecutar y ajustar el flujo de recursos en ciclos cada vez más cortos de trabajo. Como coach, en una organización cada vez más empoderada, el líder debe pensar de manera más estratégica y profundizar su capacidad para colaborar, de tal forma de apoyar el desarrollo de capacidades, de mentalidades, de conocimientos y habilidades. Como catalizadores los líderes impregnan energía en todo el sistema, eliminando los obstáculos y fomentando las conexiones en la organización. Este rol hace que las personas conecten su trabajo con la visión y las aspiraciones organizacionales, además de que las convierte en personas más auténticas y energéticas.

El nuevo líder deberá tener una perspectiva de corto y largo plazo a la vez, evitando que la necesidad de reportar ganancias de corto plazo nuble la visión de futuro. El equilibrio estratégico de estas dos fuerzas será fundamental para contrarrestar las fuerzas externas e internas que puedan impactar en el éxito de las organizaciones. La resiliencia, como una forma de ver los fracasos como contratiempos temporales y aprendizajes, permitirá transformarlos en oportunidades.

Nada de lo anterior funciona si no existe adaptabilidad y agilidad, pensando fuera de la caja en vez de inventar continuamente la rueda. La cultura de innovación es el habilitador más importante para que suceda el milagro, la que está siendo liderada por un grupo importante de la sociedad, que ya representa un tercio de la fuerza laboral global. Los llamados millenials, con sus propios valores e intereses, buscan tomar control de sus vidas y de su desarrollo, pero sin perder su libertad y flexibilidad en el trabajo. Comprenderlos, invertir en ellos, en su desarrollo de habilidades, coachearlos y preocuparse de su bienestar será básico para poder contar con un grupo más comprometido con un propósito común y evitar la fuga de talentos.

Los nuevos líderes están expuestos a un escenario de alta incertidumbre y mucha volatilidad, lo que los puede nublar por momentos. Está claro que mientras mayor incertidumbre, más difícil tomar decisiones. Pero no olvidemos lo que dijo alguna vez Peter Drucker: «Dondequiera que vea un negocio exitoso, alguien tomó una decisión valiente». El nuevo liderazgo exitoso será una combinación de muchas decisiones valientes.

Roberto Camhi.

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