Un año para sentirse convocado

Piñera

Presidente Piñera durante su visita a Antofagasta el 17 de enero de 2019. Foto: ATON


Habiendo transcurrido un año del segundo mandato del Presidente Piñera, es bueno hacer el ejercicio de revisar cómo ha sido este período en los aspectos más fundamentales, luego de lo cual, a mi juicio, solo cabe calificarlo como un gobierno exitoso.

En primer lugar, logró impulsar su agenda. Desde un comienzo, se debió hacer cargo de demandas urgentes y postergadas como, entre otras, "la reforma al Sename, el impulso a una necesaria ley de migración, la modernización de las policías, o una ambiciosa agenda en temas de mujer". Pero junto con eso, la hoja de ruta del primer año también consideró el impulso de diversas reformas fundamentales, como la planteada al sistema de pensiones, la salud (tanto a las Isapres como a Fonasa), al sistema tributario, y una imperiosa modernización del Estado. Todo lo cual nos habla de un gobierno proactivo y decidido a acabar con las trabas e injusticias más gravitantes en nuestra sociedad, eje básico para analizar cualquier período presidencial.

Conjuntamente, el gobierno ha sido exitoso en poner la economía en marcha. Durante 2018 mejoró la calidad del trabajo, creando el triple de empleos con cotizaciones que en el período anterior, dos tercios de los cuales fueron ocupados por mujeres. Además, se reactivó la inversión; crecimos más que en los últimos cinco años y superamos el promedio mundial. Pero más importante que esto es que ha mejorado la calidad de vida: el consumo en los hogares casi se duplicó e indicadores como la compra de automóviles nuevos ha tenido importantes alzas.

Una tercera razón para calificar el primer año de gobierno como exitoso radica en haber cumplido con creces su propósito de buscar el diálogo y los consensos. Prueba de ello fueron los cinco Grandes Acuerdos Nacionales, referidos a infancia, paz en La Araucanía, salud, seguridad ciudadana, y desarrollo integral y superación de la pobreza. A partir de estas mesas han surgido decenas de propuestas, como la Sala Cuna Universal, el Plan Nacional del Cáncer o el Sistema Táctico de Operación Policial (STOP). Todo esto ha sido logrado con la colaboración de diversos sectores de la sociedad y con el apoyo de aquella parte dialogante de la oposición, que ha entendido que al gobierno no se le puede negar la sal y el agua. Para La Moneda, la búsqueda de acuerdos ha sido un principio rector, que nos enseña lo importante que son los consensos en política.

En cuarto lugar, no puedo dejar de mencionar la adhesión ciudadana que tiene hoy el Presidente Piñera. En una época en que la ciudadanía está más empoderada y es más exigente que nunca, no podemos aspirar a contar con líderes, audiencias de noticiarios o porcentajes de valoración institucional que concentren un 60% o 70% de popularidad. Por ello, el 40% de aprobación que han mostrado las últimas encuestas habla de un Presidente en sintonía con la población, y que ha sabido escuchar sus demandas y anhelos. El liderazgo de Sebastián Piñera es uno de los más importantes en América Latina y cuenta con uno de los más altos apoyos ciudadanos dentro de los países de la OCDE.

Finalmente, y desde una perspectiva política, debemos calificar de exitoso al gobierno, toda vez que ha sido enfático en preocuparse por el futuro de la centroderecha. Chile Vamos es hoy una coalición que goza de plena salud, cuenta con mayor adhesión que las izquierdas, pero se requiere un esfuerzo adicional para seguir llevando a Chile por un camino que beneficie a todos los ciudadanos. En ese sentido, se deben valorar los esfuerzos que dicen relación con la batalla de las ideas: detrás de las propuestas del gobierno es posible encontrar valores como el esfuerzo, la probidad, la libertad y la solidaridad. Estos son los principios sobre los cuales se ha forjado este primer año de mandato, y sobre los cuales se seguirá construyendo el tejido social en los próximos años.

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