Aprobación de nuevas leyes para la educación

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Podemos afirmar sin lugar a equívocos, que el 24 de enero de 2018 quedará en la historia de este país como un día emblemático, ya que tras medio siglo, por fin Chile contará con una nueva Ley de Educación Superior y, por primera vez, con un marco jurídico robusto para las Universidade Estatales.

Éste fue el día del esperado anuncio, de los abrazos, del contento general; ya vendrá la promulgación de ambos cuerpos legales.

Ha sido una larga lucha para contar con un marco jurídico que permita a nuestras universidades -las del Estado- fortalecer sus estándares de calidad académica, así como la gestión institucional.

Nunca habíamos tenido unaley, tampoco la Educación Superior disponía de una Susbsecretaría ni de una Superintendencia que, en términos generales, fiscalizará y supervigilará el cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias competentes.

El año 1981 quedó todo bien atado, por tanto no existía ninguna posibilidad que más adelante, cuando la historia se revirtiese, un proyecto de ley pusiera las cosas en el lugar correspondiente. Nuestra tozudez para algunos y visión país para los más, permitió que el Estado volviese a mirar a sus universidades con los ojos de ayer.

En definitiva, el Ejecutivo y el Poder Legislativo, le han respondido a Chile. A esas familias que hoy día han pasado de un sueño a una realidad concreta. Es así como la gratuidad permitirá que los hijos de familias vulnerables económicamente, prosigan estudios superiores y logren el asenso social al que aspiran.

A cuántos padres de esos jóvenes que hoy pueden mirar con optimismo el futuro, el Estado les negó posibilidades.

Atrás quedan los debates y posturas encendidas respecto de las consideraciones de fondo de la educación, en orden a que si es un bien público o de consumo. Lo concreto es que el lucro ya no será tema y hay leyes y organismos del Estado que fortalecerán la educación.

Estamos frente al primer paso de un proceso que demanda en lo inmediato la implementación de las dos leyes. Por nuestra parte estaremos vigilantes, pero igualmente dispuestos a indicar los ajustes que creemos necesarios.

Podría entrar en el terreno de lo que falta aún, de lo que no nos gusta como Cuech, de lo que se ha ganado y perdido...pero, no es el momento.

Ahora, debemos celebrar porque se ha abierto un ancho camino para seguir avanzando en pro de la educación chilena. También hay que poner los acentos en que aquí, finalmente, primó la visión republicana.

En esta particular lucha de concepciones, ganó Chile. Y esto, es lo más relevante.

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