Caminando al borde del despeñadero

El lápiz debe ser pasta azul. Otro color no sirve. De todos modos, las mesas tendrán este elemento.

Este proceso nos llevó a donde estamos hoy, de pie frente al risco. Mañana debemos decidir si damos un paso adelante, o rechazamos la violencia que nos llevó a saltarnos la institucionalidad y poner en riesgo el futuro de nuestro país.




Hace un par de días, la agencia de clasificación de riesgo crediticio rebajó la clasificación de nuestro país desde “A” a “A-”. Con dicha acción, Fitch indicó oficialmente al mercado, que hoy Chile es un país más riesgoso que hace un año atrás, cuando su clasificación de riesgo era “A” con una perspectiva estable y que por lo tanto, la tasa de interés a la que se le puede prestar al país debe ser más alta, para cubrir el riesgo adicional.

La razón se fundamentó en el debilitamiento de las finanzas públicas como consecuencia de las presiones para aumentar el gasto social generadas a partir del 18-O, y su estimación que la deuda pública seguiría aumentando en el mediano plazo debido a la agenda política que se puede abrir mañana.

El informe también consideró como un riesgo, el posible proceso de una nueva Constitución, que generaría incertidumbre durante los próximos dos años, lo que podría frenar la inversión y las perspectivas de recuperación económica.

Cabe destacar que el diagnóstico de Fitch coincide con las opiniones vertidas por importantes medios internacionales que están atentos al proceso que se podría generar a partir de los resultados del plebiscito. De acuerdo con The Wall Street Journal, Chile está en una misión suicida, donde la nueva Constitución corre el riesgo de ser “una letanía de aspiraciones inalcanzables” y podría hacer de Chile un país “más pobre, más corrupto y menos libre”, el Fondo Monetario Internacional indica que el proceso abre un riesgo de incrementar el gasto público sin sustento macroeconómico, lo que puede determinar mayores riesgos económicos y financieros en el país. Mientras que la revista Economist pone sobre la mesa el riesgo de que tanto en el proceso, así como bajo una nueva Constitución, el país se puede convertir en un “derrochador”.

En 2014, el reconocido historiador internacional Niall Ferguson criticó con dureza el giro a la izquierda que estaba dando el país en materia económica y política, indicando que Chile podía estar comenzando a ejercer su derecho a ser estúpido.

En efecto, hace algunos años nuestro país -con las mejores intenciones- decidió caminar al borde del despeñadero, implementando una serie de políticas económicas, tributarias y sociales que finalmente redujeron la tasa de crecimiento económico, y con eso cortaron el proceso de desarrollo que nos permitió bajar los niveles de pobreza y disminuir la desigualdad.

Este proceso nos llevó a donde estamos hoy, de pie frente al risco. Mañana debemos decidir si damos un paso adelante, o rechazamos la violencia que nos llevó a saltarnos la institucionalidad y poner en riesgo el futuro de nuestro país.

Porque los pobres no pueden esperar, yo rechazo poner en riesgo el futuro de Chile.

-La autora es economista jefa de Dominus Capital

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