Carabineros y primera línea



La semana parecía darnos una buena noticia en materia de orden público. Carabineros, estrenando una nueva estrategia, detuvo a 44 sujetos de la llamada “primera línea” en las inmediaciones de la Plaza Baquedano. Lo positivo es que esto se realizó sin lamentar heridos, con una maniobra que pudimos apreciar en un video difundido en redes sociales y que llevó a los integrantes de la primera línea a caer en una trampa al correr hacia un lugar sin salida, donde fueron detenidos por Carabineros. Varias personas, incluyendo a personeros de la oposición, celebraron este nuevo procedimiento y algunos lo señalaron como ejemplo de que se podía mantener el orden público sin violaciones a los derechos humanos.

Pero duró poco el entusiasmo. A las pocas horas, nos enteramos que el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago dejó libre a 43 de los 44 detenidos al ser pasados éstos a control de detención.

Las críticas al gobierno por su falta de efectividad en su tarea primordial de mantener el orden público, deben entonces tomar en cuenta que a nuestro sistema penal le cuesta castigar y disuadir a quienes tienen secuestrada nuestra ciudad. El principal cruce de circulación de la ciudad de Santiago está entregado a sujetos violentos, que actúan premunidos de piedras y palos, agrediendo a transeúntes y automovilistas, cobrando “peaje” y además atacando los edificios y locales circundantes, causando grandes destrozos, incendiándolos reiteradamente, provocando la cesantía de miles de chilenos que han visto con impotencia cómo ese lugar, otrora cuidado y respetado, se ha convertido en un escenario de desolación.

El gobierno tiene la principal responsabilidad en la mantención del orden público, pero otras instituciones deben colaborar para que su acción tenga apoyo político. El gobierno ha señalado que va a apelar a la decisión de dejar libres a estos imputados; el presidente de la Corte Suprema, por su parte, ha dicho que formar parte de una primera línea no es un delito por sí mismo, pero si los integrantes de la primera línea roban, saquean, destruyen, esos hechos sí son constitutivos de delitos. Sabemos que lo hacen, están allí para ello.

Pero mientras nuestro sistema penal discute si estamos frente a galgos o a podencos, los integrantes de la primera línea, libres, vuelven a las suyas asolando nuestras ciudades. La labor policial, eficiente y usando proporcionadamente la fuerza, merece el apoyo de todos.

Requerimos entonces, para derrotar a los violentos, una condena real de los políticos a este secuestro de nuestra ciudad y apoyo a la policía. Personas que se suponen informadas han dicho que la primera línea está allí para proteger a los manifestantes de la acción de Carabineros. Eso es una burla a los chilenos.


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