"Casa de papel"

marcha plaza italia jueves 28.11.2019

28 de Noviembre del 2019/SANTIAGO Marcha en Plaza Italia Fotos:MAURICIO MENDEZ/AGENCIAUNO



Lo sucedido en Chile hace recordar la serie "Casa de Papel" que retrata los vaivenes de un asalto con toma de rehenes. En ella uno siente simpatía por quienes llevan adelante el acto delictual, obviando casi hipnotizado la gravedad de los hechos. Hasta la música de la serie – Bella Ciao- evoca nostálgicamente el himno de los partisanos italianos que resistían al nazismo, del mismo modo que en estos días una performance del movimiento feminista incorpora al cancionero popular su composición "Un violador en el camino". En el ideologizado juego de palabras de su letra, acusan de violador a las policías, los jueces, el Estado y el Presidente. El efecto es demoledor pero también revelador.

En cierta forma en Chile también estamos en presencia de una toma de rehenes en la que las múltiples e inagotables demandas sociales nos parecen legítimas y por ende muchos son condescendientes con los actos delictuales que las han acompañado. A su vez, se recrea lúdicamente un canto que no obstante denunciar como corresponde, la violencia de género, cuestiona profundamente el funcionamiento institucional de una democracia representativa.

Así, socavando la confianza en la judicatura, el Estado y sus poderes Legislativo y Ejecutivo, y en la policía, encargada de resguardar el orden público, se avanza en una agenda de anomía y anarquía, que algunos movimientos impulsan. Duele decirlo pero el vandalismo de estas semanas no ha sido solo material, sino también cultural. Intentan imponer en el imaginario colectivo ideas de algunos sectores o grupos radicalizados de nuestra sociedad ante la pasividad de una inmensa mayoría silenciosa.

Con agudeza el filósofo español Daniel Innerarity afirma que "en una sociedad con ciudadanía de baja intensidad, desafección galopante hacia la política, debates planos y argumentos inexistentes, cualquier llamamiento a sumarse a las críticas encuentra una inmediata acogida".

Años atrás el excanciller Roberto Ampuero anticipaba que no se habían hecho las tareas en la defensa de las ideas de libertad y prosperidad en una sociedad socialmente sensible. El crecimiento y desarrollo no eran suficientes. "Nadie sale a marchar para celebrar una baja en el desempleo" decía y nos recordaba las palabras del teórico marxista Antonio Gramsci para quien las ideas triunfan cuando son interpretadas como sentido común de la sociedad.

En estas últimas semanas se ha intentado interpretar como sentido común el acceder a todas y cada una de las demandas de quienes han secuestrado la democracia y el estado de derecho. El avasallamiento por medio de la violencia no es sentido común. Sentido común es recuperar la paz social y la unidad como nación, resguardar la democracia y los DDHH.

Con no poca razón Emil Cioran escribió que "los pueblos infectados por la desgracia de la actividad se han consumido y extinguido antes que los tardos y prudentes".

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