Chile: ¿Estamos usando nuestro último kit de emergencia?

Lamentablemente ya nadie nos puede venir a rescatar, aunque tiremos las bengalas. Después de la tormenta, nuestra esperanza era alcanzar la rama de la montaña de al lado.


Los montañistas sí que saben de riesgos. Su pasión se basa en la adrenalina que les produce escalar, pero aun así deben tomar las precauciones necesarias, pues su vida depende de ello. Sin duda uno de los elementos esenciales en su equipo es el combustible o alguna herramienta para hacer fuego. Se puede resistir un tiempo sin la comida adecuada, pero sólo tres días sin agua, por lo que se necesita algo para derretir la nieve. Entonces se echa más combustible al kit de emergencia, pero tampoco mucho, pues se debe minimizar el peso.

Acá está el dilema: elegir andar más protegido o más liviano. Lo cierto es que siempre tomar un seguro tendrá un costo, y es por este, que muchas veces los dejamos de lado. Esto se aplica a todo, desde el seguro del auto, si contratamos o no un seguro de salud, los resguardos que tomamos en nuestras inversiones, incluso el cómo manejamos el riesgo de contagio del coronavirus.

También se aplica a la macroeconomía. Y a nivel macro, estamos preocupados. Usamos tantos cartuchos fiscales intentando sobrevivir a la tormenta interna que estalló en octubre, que quedamos expuestos a las inclemencias del tiempo… y vino la avalancha. De forma imprevista, un monstruo que no podemos ni ver, comenzó a arrasar con todo. Quizás igual de rápido, la crisis del COVID-19 pase, pero los estragos que causará aún no podemos estimarlos.

Esta avalancha nos pilló débiles, mojados, y con el último combustible extra, que incluso ya habíamos comprometido usar en los años que vienen. El fisco no sólo ha gastado más, y gastará más, sino que está recibiendo bastante menos ingresos mientras no logremos crecer. Ha tenido que ir poco a poco siendo más laxo con sus metas estructurales, usando sus fondos soberanos, y no ha tenido tiempo para reorganizar su equipo de montaña que, por ser de la tecnología antigua, es muy pesado e ineficiente.

Y lamentablemente ya nadie nos puede venir a rescatar, aunque tiremos las bengalas. Después de la tormenta, nuestra esperanza era alcanzar la rama de la montaña de al lado. Probablemente no llegaríamos a la cima, pero seguiríamos vivos y escalando a través de nuestras exportaciones. Pero la avalancha cayó sobre todos, difícilmente alguien nos podrá echar una mano.

Entonces, mantenemos la calma, hacemos un recuento de la situación, y abrimos el último kit de primeros auxilios: la política monetaria. En algunos casos, las medidas monetarias, al igual que las bengalas, son de un único uso y duran segundos. Pero si el BCCh sigue desplegando su maletín completo de herramientas, incluso aquellas no tan ortodoxas, pueda ayudar a evitar una crisis financiera y la quiebra masiva de nuestras empresas. Vamos en nuestro segundo día sin agua.

Comenta