CNTV ante las "fake news"

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El 24 de enero pasado, la Corte Suprema condenó a Chilevisión a pagar $32 millones como indemnización por la exhibición de una noticia falsa en donde identificó erróneamente al ciudadano M.V. como autor del delito de homicidio. El señor no tenía participación en los hechos y solo se vio involucrado porque detuvo su vehículo para auxiliar a la víctima.

Este fallo de la Corte guarda similitud con un caso analizado por el Consejo Nacional de Televisión en marzo de 2015, cuando sancionó a TVN por vulnerar la honra y la dignidad de un ciudadano colombiano avecindado en Chile. En esa ocasión, el canal identificó a esta persona como un peligroso antisocial, cuando en verdad se trataba de un sujeto de profesión ingeniero que se vio envuelto injustamente en un procedimiento policial.

En tiempos en que a nivel global se discuten las implicancias y peligros de las llamadas "fake news", situaciones como las descritas nos deben hacer reflexionar sobre la importancia de los estándares que se exigen al ejercicio periodístico, para ser amparado plenamente por la garantía constitucional que reconoce el derecho fundamental de las personas a la libertad de información.

Esta garantía, además de abarcar el derecho individual a informar, también involucra el derecho de la ciudadanía a recibir una información "de calidad"; una información que sea completa, objetiva, oportuna y veraz.

La exigencia de veracidad supone que, para formar una opinión pública libre, se requiera de un alto estándar de razonabilidad en la comprobación de los hechos afirmados o en la contrastación debida y diligente de las fuentes de información.

En tiempos donde las redes sociales difunden mensajes en cuestión de segundos, el poder devastador de las "fake news" es mayor y difícil de subsanar a posteriori. Y aunque nuestro ordenamiento cuenta con algunas herramientas para sancionar la difusión de "fake news", ninguna sanción, por alta que sea, podrá reparar en su totalidad el daño que las personas sufren en su honra y su estabilidad emocional por una información falsa difundida con negligencia.

En Chile rige el pleno respeto a la libertad de prensa. Pero todo derecho involucra obligaciones. Una de ellas es el ejercicio periodístico responsable, comprometido con la veracidad y respetuoso de los derechos fundamentales de las personas.

Cumplir con esos principios es el desafío a superar día a día. Más aún en un país donde el 85% de las personas se informa a través de la televisión abierta.

De ahí que a este medio le quepa una mayor responsabilidad porque, pese a los cambios tecnológicos, la ciudadanía aún deposita buena parte de su confianza en el ejercicio periodístico que se desarrolla en la televisión. Ese es un capital que los canales deben cuidar.

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