Columna de Gabriela Clivio: Una mirada fragmentada y un espejismo de la futura realidad

Propuesta de Constitución.



Por Gabriela Clivio, economista y CFA, directora de Mazars Chile.

El místico Sufí Rumi elaboró hace años un relato que comenzaba cuando llevaban a un elefante a una aldea donde nadie había visto uno. Al llegar la noche, y dada su curiosidad, tres aldeanos fueron a ver el elefante a escondidas. El primero de esos ancianos tocó una pata del elefante y como ésta le recordó a una columna asumió que el animal tenía esa forma. El segundo de los ancianos tocó la oreja y pensó que el elefante era muy delgado y finalmente el tercero al tocar la trompa creyó que el elefante se parecía a una serpiente. Sin conversar entre ellos, los ancianos tenían una visión fragmentada y errada de la real forma del elefante. El no comunicarse entre ellos, el no compartir sus experiencias, derivó en que no tuvieron más percepciones que las propias. Si esta fuera una columna sobre la diversidad, quedaría claro que el hecho de que tengamos diferentes perspectivas, diferentes backgrounds, diferentes formaciones, o incluso diferentes nacionalidades y, por supuesto, el género aporta o es generador de una riqueza impresionante.

Ahora quiero aplicar el mismo análisis de las visiones fragmentadas al análisis económico y al texto que nos propone el documento de nueva constitución y en particular al derecho de propiedad. Por extraño que parezca a pesar de que para financiar cada decisión se necesita generar recursos, no hay un capítulo dedicado a la economía en el texto propuesto. En el documento, se presentan varios temas que aisladamente parecen no tener un impacto tan tremendo e incluso parece una gran idea implementar dichos cambios en pos de una mayor cohesión social, pero cuando juntamos todo lo mencionado y no estamos a oscuras como los ancianos del cuento de Rumi, podemos ver que el elefante no tiene ni la forma de una pata, ni la forma de una oreja y menos la forma de la trompa. Por ello es que es tan importante analizar el texto desde el punto de vista económico como un todo y no con una mirada fragmentada.

Los derechos sociales o mejor dicho la consideración de los derechos sociales es una dirección en la cual tenemos que avanzar como sociedad, pero es importante reconocer que sin crecimiento económico será muy difícil avanzar en esa dirección. Por lo tanto, debe existir una preocupación por el crecimiento dada esta causalidad. Entrando en materia económica, y dado que, además, en Chile hace años que tenemos una productividad estancada, para que el crecimiento se materialice se necesitan ciertas condiciones una de las cuales es la certeza jurídica y los derechos de propiedad. Sin derechos de propiedad, o con un debilitamiento de los mismos, es muy poco probable por no decir improbable, que se materialice la inversión que muchas veces requiere de plazos largos para obtener rentabilidad. Sin inversión no hay creación de empleo y sin estos dos componentes no se materializará el crecimiento económico. Sin este ingrediente no funciona la receta o no existirán los recursos para financiar los derechos sociales. Sin crecimiento económico la recaudación se ve negativamente impactada y dado esto la agenda de derechos sociales generará un problema de endeudamiento y posteriormente un problema de sostenibilidad de la deuda. No voy a entrar aquí en la discusión del tema del precio justo versus precio del mercado (o precio que compensa al expropiado del daño causado), porque está claro que si fuera lo mismo entonces no existirían dos términos diferentes, o de cómo se precariza el derecho de propiedad con respecto a lo que nos rige hoy como consecuencia de no estar definido qué tipo de tribunal deberá dirimir los diferendos en el caso de que no haya acuerdos, pero el derecho de propiedad se vulnera en varios temas (aguas, expropiaciones, minería). Creo que es demasiado importante poder juntar las miradas para tener una visión completa en contraposición a una mirada fragmentada que como en el caso del cuento de Rumi, nos lleva a percepciones erróneas.

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