Columna de Manuel Villaseca: Educación parvularia y presupuesto nacional



Esta semana, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) liberó su tradicional informe Education at a Glance, que entrega un panorama general de la educación en sus países miembros —entre los que se encuentra Chile. El reporte pretende informar la formación de políticas educativas en todos los niveles de enseñanza e incluye un apartado dedicado a la educación parvularia.

Los datos asociados al informe muestran que Chile gasta un 25,1% menos que el promedio de la OCDE por cada niño matriculado en la educación parvularia. Este déficit se revela incluso más problemático cuando se considera, adicionalmente, que: (i) un 22,5% de los niños chilenos entre 3 y 5 años no se encuentra matriculado en parvularia (mismo informe); y (ii) entre 2020 y 2021 la matrícula en los niveles de prekínder y kínder cayó un 10,6% (Ministerio de Educación).

El escenario nacional de bajo gasto, déficit en cobertura y disminución de la matrícula en educación parvularia es un problema grave. No solo se trata del objetivo que nos hemos fijado como país, al declarar el mandato constitucional del kínder obligatorio, aunque, irónicamente, reste hacerlo efectivo. Es, además, la importancia de la educación preescolar para los aprendizajes, el desarrollo cognitivo y económico personal la que pone de relieve lo crítica de la situación. La evidencia ha demostrado, con creces, el efecto positivo de asistir a la educación parvularia sobre el rendimiento académico y otras dimensiones de la vida en común, como la participación y la disciplina (Black et al., 2017; Berlinski, Galiani y Gertler, 2006).

Considerando esto, resulta inexplicable la decisión del Ejecutivo de disminuir los recursos destinados explícitamente para la educación preescolar en el proyecto de ley de Presupuesto Nacional (la Subsecretaría respectiva, la Junji y los programas alternativos de enseñanza). Esta rebaja no solo ocurriría en términos reales (-7,88%), sino también en el peso relativo que representa este nivel de enseñanza dentro de los gastos previstos para la partida de educación. Lo anterior, dado que se espera una expansión real del gasto en el área (4,6%).

Es esperable que, en un contexto de recesión económica, el proyecto de Ley de Presupuestos busque contraer el gasto fiscal, consolidando las finanzas públicas. Pero que se mantenga o aumente el gasto en otras áreas de menor rentabilidad social, a costa de la educación preescolar, pone de manifiesto lo erróneas de las prioridades del gobierno.

Por Manuel Villaseca, investigador en Acción Educar

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