Columna de Paula Escobar: Convención, el ruido y la señal

4 de enero 2022/Santiago Se suspenden la votación de la Presidenta de la convención FOTO: KARIN POZO/AGENCIAUNO



Que hacer Constituciones es un proceso desordenado lo advirtió hace meses uno de los mayores expertos en Constituciones del mundo, el holandés Wim Voermans, en entrevista con este diario. Pero dijo que no hay que temerle a ello mientras las reglas del juego se respeten estrictamente.

Esta semana, la votación para la elección de la nueva presidenta y vicepresidente de la Convención Constitucional reflejó los dos elementos que advirtió el profesor: el desorden, claro está, pero también el respeto a las reglas. El desorden fue el rasgo más notorio y más comentado. Las sucesivas votaciones estériles fueron imprimiendo desazón y desconcierto. Hace varios meses, todos los partidos y colectivos sabían que venía esta elección y resultó extraño que no tuvieran bien elaborado el asunto. La candidatura de Ramona Reyes (la elegida de quienes habían sido el eje de la CC, el FA y el PS, y cuyo acuerdo incluía a Beatriz Sánchez en la vicepresidencia), cayó por datos que eran en gran parte públicos y conocidos. Quienes articularon esta propuesta no hicieron el trabajo básico de chequeo, así de simple.

Y ahí empezó este sinfín de nombres improvisados. Una danza mal coreografiada, en que subían y bajaban personas a ver si le “achuntaban” a quién podía tener los 78 votos. O quizás estaban aplicando la “teoría de juegos”. Nadie cedía, nadie quería perder su opción, un juego que en realidad era de suma cero. Los argumentos para bajar candidaturas fueron perdiendo racionalidad. En vez de ponderar si los candidatos tenían o no las destrezas necesarias, otro tipo de argumentos empezaron a cobrar fuerza para subirle o bajarle el pulgar a alguien. Lo más sorprendente fue cómo el eje de poder FA/PS se desmoronaba por su mala reacción frente al escenario imprevisto, así como la baja sintonía exhibida entre el PC y FA. Por cierto, esto abre preguntas acerca de la gobernabilidad futura del gobierno de Gabriel Boric.

Todo eso fue inquietante, no hay duda.

Pero, siguiendo con el profesor Voermans, de lo que se habló menos es que todo esto se dio DENTRO de las reglas del juego. De principio a fin. Fue una elección prevista por las reglas que los convencionales se dieron a sí mismos. El sistema de votación se cumplió al pie de la letra, bajo un impecable John Smok, sin ninguna disrupción más que la falta de mascarilla de Teresa Marinovic (y no es algo menor: es preocupante que una persona que está redactando la ley de leyes piense que las reglas son para los demás y no para sí misma). Por último, lo que destrabó la votación es en sí mismo un aprendizaje, tanto para quienes quedaron offside (FA/PS), como para quienes triunfaron (grupo que va desde los PP.OO. a INN). Bajadas las candidaturas de Dorador y Chinga, a la hora nona decidieron un sistema para ponerse de acuerdo y respetaron aquello cuando la odontóloga María Elisa Quinteros ganó. El grupo INN fue importante en esto. Al adherir a la candidatura de Quinteros y destrabar la situación, lograron instalar al vicepresidente, el médico Gaspar Domínguez, que además sacó más de 100 votos. Es decir, el diálogo funciona, el diálogo sirve, el diálogo es EL camino.

Y que el voto 78 para Quinteros se lo haya dado Luciano Silva, pastor evangélico de derecha, también es revelador. Le dio el voto definitivo a quien piensa, tal como señaló, distinto a él “en muchas cosas”, pero que la reconoce como una persona “firme e inteligente” y dialogante.

La nueva dupla directiva está compuesta por liderazgos nuevos, jóvenes, de regiones y comprometidos con el servicio público. Viniendo del área de salud, saben la importancia de cuidar. Deberán cuidar a quienes votaron por ellos y adhieren a sus ideas, pero también a quienes no y están en la minoría hoy. Ellos también deben sentirse protegidos por la nueva Carta Magna.

En resumen, un proceso desordenado, pero bien regulado, logró tramitar el conflicto y resolverlo pacíficamente. Y eso es un muy buen resultado, por agotador que haya sido. Por cierto que los y las convencionales deben tomar en cuenta el cansancio y miedo que provoca la disrupción en buena parte de la ciudadanía. Pero es aconsejable que el ruido y la estridencia no quiten de vista lo importante: hacia dónde va la señal. Porque en un país con 21 partidos, coaliciones líquidas, discolajes a la orden y con un futuro gobierno muy lejos de tener mayorías propias, va a haber muchas noches así, de negociación, justamente por la atomización. El profesor Voermans veía la fragmentación de la CC, en todo caso, como una situación favorable, pues “necesitan comprometerse, llegar a acuerdos, para tener un resultado. Y esa es la mejor Constitución: cuando es integradora de todo tipo de intereses políticos, y no solo de sus propios intereses”.

A no temerle tanto al ruido, siempre y cuando se respeten las reglas democráticas. Porque así viene la cosa: movida, incierta, nueva.

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