Columna de Paula Walker: Primer aniversario



Evaluar seriamente un gobierno son palabras mayores. Más aún en este tiempo donde el que inventa la cuña más estrambótica o la gráfica más neón tiene mayor audiencia. Hablar fuerte, golpeado y cargado de adjetivos asegura audiencia, aunque no entendimiento.

Hay un grupo de políticos que se empeñan en hablar mal y de manera catastrófica del Presidente y su gestión. Que es joven, que no tiene una coalición unida, que tiene problemas con la seguridad, que las fronteras no resguardan lo suficiente al país, que la economía está en el suelo, que cambia de opinión, que ahora quiere mucho a los carabineros, que le fue mal con la reforma tributaria, etc. Las coaliciones políticas que le dan sustento parecen estar más ocupadas en los cargos vacantes que en profundizar el despliegue territorial, la comprensión del contexto y buscar una mejor manera de llevar adelante las promesas de campaña.

En la entrevista de aniversario que dio el Presidente al canal Mega mencionó que no es fácil estar sometido a diario a críticas descarnadas, pero dijo entenderlo como parte del cargo. Lo mismo sucede con su grupo de personas cercanas, que no se empinan más allá de los 38 años, y que ostentan responsabilidades al más alto nivel. Aquí hay una primera prueba de fuego: el ego. ¿Por qué es importante controlar el ego en política? Porque es la única manera de pensar en el resto y no en uno. Porque si no controlas tu ego (en la política y en la vida) creerás que tienes siempre la respuesta correcta y no serás capaz de diseñar en conjunto las soluciones que el país espera. El ego enceguece y altera la cordura, pero no siempre hay conciencia del problema en los equipos. El poder cambia a las personas. Historias hay cientos, para otra columna dejaré algunos ejemplos.

Este es el primer año de gobierno del primer gobierno post pandemia. Un gobierno que se estrenó en un escenario nuevo, con cambios radicales. Si al Presidente Piñera le tocó enfrentar una pandemia de la que nadie sabía nada, y el conocimiento se construía mientras avanzaba la enfermedad, al gobierno del Presidente Boric le ha tocado gobernar un país diferente. La pandemia nos hizo dar un giro copernicano y apenas nos damos cuenta. Cambió la velocidad de los problemas y sus respuestas; la urgencia se maneja en la gramática de las redes sociales; la verdad tiene matices; las soluciones se construyen colaborativamente y los hábitos se digitalizaron.

Este primer año de gobierno, de un líder que tiene los atributos para entender los tiempos, nos ha permitido develar lo precario que eran los equilibrios gubernamentales de los últimos decenios. Servían para el momento, pero no eran sustentables. Se enunciaban, pero no se profundizaban. Se tomaban como prioridad, luego se permitía el olvido porque nadie pedía cuentas. En este primer año, hay un poco más de verdad y de lentitud porque hay que hacerlo en serio. Ojalá el Presidente pueda dialogar correctamente con este tiempo.

Por Paula Walker, profesora Escuela de Periodismo Usach

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