Alfredo Jocelyn-Holt

Alfredo Jocelyn-Holt

Historiador

Opinión

Comedia de verano chileno

Luego de lo ocurrido en el lago Ranco las denuncias aumentaron 58%, en solo una semana. Foto: Agenciauno

Qué lejanos resultan esos escenarios teatrales, ensoñaciones y mascaradas que Shakespeare poblara con asombrosa imaginación, comparados con nuestras comedias estivales. A juzgar por lo representado a orillas del Lago Ranco y que tiene a Chile al borde de un ataque de nervios -no digamos que un “sueño de una noche de verano”-, en nuestras diversiones y pasatiempos tan de veraneantes, turistas o compañías de cómicos ambulantes (de ahí deriva la palabra “farándula”) no hay bosques encantados, reyes y reinas, hadas y duendes, elixires y amores confundidos, sino la eterna comedia social de cada día, que impide que el chileno descanse; repose sus odios recíprocos, roles dramáticos (asumidos o asignados), y deje a un lado sus IPhones y otros parlantes.

La noticia no tiene mucho de novedosa. Años atrás, en enero de 2011, la escandalera fue provocada por una imagen de una empleada doméstica que sujetaba el quitasol que protegía a una señora en Concón. En diciembre, al día siguiente de Navidad, estalló el escándalo por un oficio de un club de golf de Chicureo, que ordenaba que las “nanas” vistieran delantal en sus dependencias. Días después, enero 2012, nos enteramos de otra controversia en torno a un condominio, de nuevo en ese barrio residencial, al impedírsele al servicio doméstico transitar a pie para llegar a sus lugares de trabajo. Repudios contra empleadas con delantal es tema también obligado respecto a balnearios exclusivos como Zapallar y Cachagua en esa época del año. Parten, sin embargo, los patrones al sur, a fines de enero, a su tercera vivienda, cuando amaina la plaga de coliguachos y, curiosamente, para allá mismo se trasladan estas denuncias en febrero. De lo que se deduce que en Chile el veraneo se ha vuelto multiclasista, cualquiera sea el lugar de descanso y concurrencia. Un progreso, dirán algunos; en efecto, aunque ¿sin reposo?

Lejos de querer desmentir la gravedad del asunto -que estemos ante un problema de convivencia social y disputas por espacios vitales-, llama la atención que las reacciones sean enteramente predecibles. Antes de abrir los diarios supe qué iban a decir algunos comentaristas, incluso doctos. Nada tan distinto a lo que diseminaran a todos (y desde todos) los puntos de veraneo las redes sociales, fomentando aún más el fenómeno. Es que ¿corresponderá tipificar sociológicamente a los involucrados, convertir al personaje en cuestión en arquetipo y síntoma? Porque se sigue en esta línea y qué impide que se le vuelva caricatura, chivo expiatorio o máscara, alguien apareciendo como monstruo y otro víctima y, además, en una comedia costumbrista de verano inútil. Se acaba la función, vuelven todos a lo de siempre, y ¿qué queda salvo un puro desahogo bufo rabioso? Ha sido un verano especialmente caliente, ocioso y demente, admitámoslo.

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