Competencia por liderar la CPC

CPC, FACHADA, NEGOCIOS, 2018

Es sano que exista debate entre las candidaturas, porque ello permitirá decantar bien los respectivos programas y perfilar bien un liderazgo que será fundamental.


La inscripción de candidaturas para competir por la presidencia de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) ya se ha cerrado y finalmente serán dos los contendores: Juan Sutil, respaldado por la SNA -también por la Sonami-, y Ricardo Mewes, por la Cámara Nacional de Comercio. El proceso ha estado marcado por un inusual interés de competir por el cargo, y es así como desfilaron varios posibles interesados, marcando un claro contraste con elecciones previas, donde lo que ha prevalecido son los nombres de consenso.

Es favorable que en esta ocasión haya existido competencia. Ha sido desde luego positivo el tono constructivo en que ésta se ha dado, lo que ha permitido un sano intercambio de ideas. Aun cuando existen numerosos puntos de coincidencia entre los contendores, hay también diferencias de estilo así como de énfasis -ello se advierte por ejemplo respecto del proceso constituyente, donde mientras Sutil ha adelantado que votará “rechazo”, Mewes ha preferido hablar sobre la importancia de contar con consensos previos ante de redactar un nuevo texto constitucional-, por lo que en las semanas que restan hasta la elección, previsiblemente habrá intensos despliegues para marcar las diferencias y conquistar las preferencias de las distintas ramas.

Parece haber coincidencia en que el nuevo timonel de la CPC enfrentará uno de los escenarios más complejos desde el retorno de la democracia. Durante la transición fue importante buscar espacios de consenso entre el empresariado, los gobiernos de turno y los gremios de trabajadores, lo que muchas veces se consiguió y permitió grandes avances para el país. El cuadro actual, caracterizado por una alta polarización y los intentos de algunos sectores por cambiar drásticamente las bases del actual modelo -sin mayor ánimo de diálogo o de buscar espacios de entendimiento- obligará a que los distintos actores deban enfrentar el debate público con posturas bien definidas, siempre teniendo a la vista el mejor interés del país.

La etapa del nuevo presidente de la CPC coincidirá no solo con las vísperas del plebiscito constitucional -y eventualmente la discusión de nuevas reglas constitucionales-, sino que además es esperable que tengan lugar nuevas pugnas en materia tributaria -con crecientes presiones para aumentar la carga tributaria-, la discusión sobre régimen de derechos de agua y en general un entorno regulatorio mucho más exigente para la actividad empresarial, todo ello en un contexto de menor dinamismo económico.

A la luz de este marco habrá escaso margen en el nuevo liderazgo de la CPC para los personalismos o la pulsión por opiniones propias desconectadas de los intereses de sus representados. Los espacios de diálogo y colaboración con representantes del mundo político, así como buscar comprender mejor las nuevas exigencias que hoy demanda la ciudadanía a la actividad empresarial, han de ser sellos de cualquier conducción, pero ante todo será importante el posicionamiento de una voz que represente con claridad los intereses e inquietudes del empresariado, como es lo esperable en cualquier entidad gremial.


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