Confusión en la derecha

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Hace tiempo que el estado mental de la derecha es de confusión, progresivamente perdió claridad sobre el contenido de su proyecto, por ende, dejó de sostenerlo con convicción y dejó de ver dónde están y cuáles son sus electores; pero, lo más importante, se le extravió el fundamento ético de sus ideas, a partir de lo cual comenzó a buscar la aprobación de sus adversarios, ese -creo- es el origen de su extendido buenismo.

El problema no era tan grave cuando la alternativa era una coalición de centro izquierda, con convicciones democráticas y adhesión a los fundamentos de la libertad económica. Sin embargo, esa opción ya no existe, electoralmente la barrió el Frente Amplio y políticamente la demolió el Partido Comunista. En esta confusión de la derecha hay tres hitos: primero, haber aportado con los votos necesarios para reemplazar el sistema electoral mayoritario por uno proporcional; luego, haberse sumado a la idea de una nueva Constitución a través de la opción apruebo en el plebiscito y, finalmente, haber entregado los votos -y seguir entregándolos- para terminar con el sistema de pensiones de cuentas individuales mediante los retiros.

El sistema electoral nos condujo al Congreso que tenemos hoy, en el que crecen el populismo y la extrema izquierda; el apruebo, con su ochenta por ciento, abrió la puerta a esta convención constituyente, en que el Frente Amplio y el Colectivo Socialista acordarán la nueva constitución con el bloque PC, Lista del Pueblo y Pueblos Originarios, mientras una parte de la derecha llama a no “atrincherarse” y “tender puentes”, porque quiere creer que tendrá algún rol. Los retiros nos llevarán de vuelta al país de la irresponsabilidad fiscal, inflación, falta de inversión y estancamiento económico, los ingredientes que han hecho de América Latina lo que es.

Ya no hay margen para seguir cometiendo errores, para seguir confundiendo el centro y la moderación con los lugares comunes. El debate me dejó la sensación de que tengo que elegir entre dos candidatos: uno que no logra resolver el problema de que solo con la derecha no gana y el otro que parece no darse cuenta que sin la derecha está condenado a perder. Leo que el coordinador del comando del candidato de Chile Podemos Más, en su momento uno de los diputados que dio su voto para terminar con el sistema electoral mayoritario, dice que Kast es un problema de la UDI y que la estrategia no se cambia.

Boric se equivoca, el país no quiere botar a la basura los últimos treinta años, quiere cambios, pero también quiere y valora la estabilidad, aprecia que los ahorros previsionales sean suyos y estén en una cuenta individual, quiere progresar, quiere seguridad. Pero hoy nadie parece enfrentarlo con claridad y vocación de mayoría.

En resumen, el Titanic ya chocó con el iceberg, la orquesta sigue tocando, solo se ve confusión, la noche está muy oscura y el agua muy fría.

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