Cuidar todas las infancias: votación de la Ley Identidad de Género

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Esta columna fue escrita junto a Nicolás Espejo, Kellogg College, U. de Oxford y Fabola Lathrop, 

Facultad de Derecho, U. de Chile.

El proyecto de ley que reconoce y da protección al derecho a la identidad de género, se encuentra en la etapa final de su tramitación. Habiendo sorteado innumerables obstáculos, el informe de la Comisión Mixta será votado en por cámaras del Congreso.

El proyecto, y su eventual aprobación, vienen a dar respuesta a una sentida demanda de reconocimiento por parte de las personas trans, quienes podrán -a lo menos en parte y sin necesidad de ocultarse en otras formas legales – ejercer de mejor forma su autonomía.

Sin embargo, peligra el que todas las personas trans se vean igualmente beneficiadas por la aprobación de este proyecto. Mientras en el caso de niños, niñas y adolescentes (NNA) mayores de 14 y menores de 18 años se prevé un régimen judicial de solicitud de rectificación de la partida de nacimiento, la situación de los menores de 14 años – sobre las que el grueso del proyecto,

y fuera de los programas de apoyo profesional que regula, guarda silencio –, sería objeto de una votación aparte. Se trata de un grave error que compromete seriamente las posibilidades de su aprobación. 

Como se ha podido establecer por medio de evidencia científica y el relato de padres durante la larga tramitación de este proyecto, la experiencia vital de descubrimiento y expresión de la identidad de género en la infancia pueda darse en edades tan tempranas como los 5, 8 o 12 años de edad. En dichos casos pesa sobre nuestro sistema jurídico el deber de permitir que, con el apoyo de sus padres y en un procedimiento en el que se pueda verificar su interés superior concreto, esos niños puedan comenzar a desplegar su identidad y evitar así daños innecesarios en su bienestar personal. Conocemos las historias personales de niños y familias que luchan por evitar la depresión, la marginación y la discriminación que aún pesa sobre la infancia trans en Chile. E

sta es una preocupación de política pública del Estado. 

A su vez, desde el punto de vista de las regulaciones constitucionales y de los estándares derivados de la Convención de la ONU Sobre Derechos de los Niños

debe tenerse presente que todas las personas (no solo las mayores de 14 años) son titulares de derechos fundamentales, incluido el derecho a la identidad y la configuración libre de su autonomía.

El desarrollo progresivo de la autonomía moral y la consecuente manifestación de los atributos de la personalidad de los niños no puede ser cercenados por una regla que excluya a los menores de 14 años de edad, siquiera, de la posibilidad de verificar su aplicación en cada caso concreto. 

Es importante, por tanto, que las cámaras tengan presente que la extensión a NNA de las regulaciones que el proyecto establece en materia de identidad de género, es una cuestión de derechos y una urgente política pública. Es, también, una cuestión de humanidad y cuidado por vidas concretas. Por ello es deber del Estado velar porque todas las personas puedan ejercer sus derechos sin discriminaciones, así como dar pasos decisivos en el reconocimiento e inclusión de todos los NNA.

El proyecto ofrece un buen primer paso para que, fuera de las mezquinas trincheras de la ideología que domina el mundo adulto, comencemos a escuchar y abrazar la diversidad de la infancia, de todas las infancias.

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