De las rutas marítimas a las digitales

Puerto de Valparaíso




Por Penny Mordaunt. Ministra de Comercio Internacional de Reino Unido

Los estrechos lazos de amistad, cultura y comercio que existen entre el Reino Unido y Chile se basan en la rica historia marítima que comparten nuestras dos naciones. Desde los gloriosos esfuerzos del vicealmirante Lord Cochrane y la Armada chilena durante la Guerra de la Independencia a principios del siglo XIX, hasta los grandes buques de carga que transportan mercancías entre nuestros mercados hoy en día, estos lazos son profundos y sólidos. Como miembro del Parlamento del Reino Unido por Portsmouth, el corazón de nuestra Royal Navy, y como capitán honoraria de la Reserva Naval británica, estoy especialmente orgullosa de esta historia marítima. De hecho, tuve el placer de trabajar con la Armada chilena en un cargo anterior como ministra de las Fuerzas Armadas, por lo que sé lo importante que es esta relación para nuestros dos países, junto con los muchos otros vínculos económicos y culturales que compartimos.

Y mientras el Reino Unido traza un nuevo rumbo como nación comercial independiente, queremos reforzar y diversificar esta crucial asociación comercial en los próximos años. Aumentar los lazos comerciales entre nosotros, ya sea a través de las vías marítimas que cruzan los océanos o de las vías electrónicas de la economía digital global. Son lazos que nos importan mucho a ambas naciones. Lo refleja el hecho de que Chile fue el primer país del mundo en firmar un acuerdo de libre comercio con el Reino Unido tras nuestra salida de la Unión Europea. Chile es nuestro tercer mayor socio comercial en la región de LATAC, con un valor de 1.600 millones de libras esterlinas en 2020, y nuestras dos economías están estrechamente vinculadas en toda una serie de sectores, desde las infraestructuras hasta la salud y los servicios financieros. Y las empresas británicas y chilenas están trabajando juntas en los sectores de vanguardia que están dando forma al mundo del mañana, desde la tecnología hasta las telecomunicaciones.

Pero el comercio entre nuestras naciones podría y debería ser mayor, y es vital que trabajemos codo con codo para liberar este potencial que compartimos. Nuestro compromiso con la lucha contra el cambio climático es un campo cuyo impulso podemos aprovechar, con los sectores clave de minería y energía en Chile buscando nuevas tecnologías más limpias, a medida que van creciendo. Y como centro tecnológico número uno de Europa, el Reino Unido tiene mucho que ofrecer.

Empresas británicas ya están llevando a cabo proyectos de energía renovable aquí, incluyendo Actis Group, Turner&Townsend y Power Naturals, asociándose con Chile para lograr su objetivo de generar el 70% de su energía a partir de fuentes renovables hacia 2040. Y empresas británicas y chilenas están colaborando en el ámbito de la salud y las ciencias de la vida, como por ejemplo BUPA, que es ahora el mayor inversor del Reino Unido en Chile. Precisamente ayer lancé un estudio entre la Embajada Británica en Chile y BUPA para analizar el efecto del cambio climático en la salud en el país. Durante la pandemia de Covid-19, estas alianzas se han hecho aún más sólidas. El año pasado, por ejemplo, apoyamos a AstraZeneca en la puesta en marcha de ensayos clínicos para vacunas en el mercado chileno, y desde entonces Chile ha pedido una cantidad inicial de cuatro millones de dosis. Y como el mayor centro financiero de Europa, con la tasa de impuesto corporativo más baja del G7, y sectores de ciencia e innovación de clase mundial, el Reino Unido también ofrece oportunidades comerciales clave para las empresas chilenas.

De cara al futuro, un paso importante para impulsar el comercio con América Latina es que el Reino Unido se adhiera al Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico [TPP-11]. Esto ayudaría a estimular el crecimiento impulsado por el comercio tanto en el Reino Unido como en América Latina, eliminando las barreras entre nuestros mercados y proporcionando nuevas oportunidades para una mayor colaboración.

A medida que entramos en una nueva y emocionante era para el comercio mundial, el Reino Unido y Chile pueden trabajar juntos para forjar lazos aún más fuertes a través del Atlántico. Acogiendo el brillante futuro que tenemos por delante como naciones comerciales afines que miran hacia los océanos como siempre hemos hecho. Aprovechando las oportunidades que esto promete traer.

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