Debemos reaccionar

Foto Richard Ulloa/La Tercera




Los que miran solo la economía y logros de estos años, concluyen que Chile saldrá rápido de la crisis. No estoy seguro. La degradación de la política está haciendo estragos. Ha socavado la gobernabilidad de Chile. La rapidez en la decadencia es asombrosa. De su economía, sus leyes e instituciones, su convivencia, su tolerancia a la diversidad, su aptitud para canalizar demandas, su capacidad de contener a la violencia y la delincuencia.

Debemos reaccionar. La calidad de la política de un país no tiene que ver solo con la conducta y práctica de sus protagonistas, sino con la permisividad ciudadana a ellas. Su sumisión a la arbitrariedad, su resignación a los abusos de poder e ineptitudes, su incapacidad de ponerles coto.

En los próximos 18 meses, conviviremos con una enorme crisis económica y social; más una centralidad de la política, con plebiscito y elecciones de un cuanto hay: constituyentes, alcaldes, concejales, cores, gobernadores regionales, diputados, senadores y Presidente de la República. En algunas hay incluso primarias y dos vueltas.

Si no se ha percatado, los actuales partidos políticos, se las han arreglado para contar con ventajas de tal magnitud, que casi todos los elegidos en esos procesos electorales provendrán de esos mismos partidos. Se han asegurado el control oligopólico de los electos en cada elección, no obstante el rechazo abrumador a ellos en la opinión pública. Hasta se ufanan de cuantos constituyentes controlarán.

Es tiempo de reaccionar. Hay también políticos no demagogos y de convicción democrática. Necesitamos detectarlos, descubrirlos. Si como sociedad no nos movilizamos por una mejor política, lo que ahora vivimos corre el riesgo de extenderse por largos años. Vote derechas o izquierdas, apruebo o rechazo, hay que hacer valer anhelos básicos de una gran mayoría, que son condición para hacer viable a Chile, transformándolos en exigencias de la sociedad a la política:

1.- Respeto absoluto a la democracia, a sus leyes, a la Constitución vigente en cada tiempo. Rechazo categórico a quienes han desertado de los principios democráticos, asumiendo la violencia como instrumento aceptable para imponer sus ideas o haciéndose cómplices pasivos de ella. Como también, a quienes recurren a la violación de la ley y la Constitución que juraron servir, como forma lícita de acción.

2.- Compromiso de concurrir a un acuerdo político nacional por un Plan de Reactivación Económica que asegure protección estatal a los que sufren la crisis y compromiso por la inversión, pública y privada, para que Chile pueda sacar de la pobreza a quienes han vuelto a caer en ella.

Sueño ver a la sociedad, personas y organizaciones, demandando a cada candidato un compromiso público con esto. Transformar los liderazgos políticos de una nación tiene una sola manera: el voto que no se regala, que exige compromisos a quien lo pide.

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