Despacito, pasito a pasito



SEÑOR DIRECTOR

La semana pasada se aprobó un cambio constitucional que, con mínimos y máximos, permite el retiro del 10% de los fondos previsionales acumulados en el sistema de capitalización individual. Este hecho se justificó por la grave crisis económico-sanitaria que atraviesa el país y porque los fondos son de los afiliados.

Sin embargo, un hecho que tuvo muy poca cobertura es que en el mismo proceso, en el Senado, se rechazó una indicación que declaraba los fondos previsionales como inembargables e inexpropiables y aseguraba a todos los chilenos su propiedad individual. El rechazo a esta indicación ciertamente se contradice con uno de los argumentos esgrimidos para autorizar el retiro del 10%.

Pues bien, a pocos días de aprobada esta reforma constitucional, un grupo de senadores vuelve a la carga e insiste en un proyecto que derogaría el DL 3.500 (que creó el sistema de capitalización individual) y propone la nacionalización de los fondos de pensiones. Esta propuesta posiblemente no cuente con el apoyo mayoritario de la población, cosa que sí ocurría con el retiro del 10%. Pero si la crisis se prolonga y, luego de unos meses, se autoriza un segundo y un tercer retiro, los dueños de los fondos serán cada vez menos y posiblemente pertenecerán al grupo de altos ingresos.

Así, no es inviable imaginar un escenario donde se van lentamente erosionando las bases del sistema actual y se termina con un gran fondo administrado por el Estado, que permitirá pagar mejores pensiones a los actuales jubilados y financiar grandes programas de gobierno, los que con una abultada billetera se reelegirían fácilmente por un par de periodos. Y así, como dice la canción, pasito a pasito se construye un escenario donde las generaciones futuras heredarán una gran deuda fiscal y no tendrán pensiones dignas.

Leonardo Hernández

Fac. de Economía y Administración UC

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