Diputada Jiles



SEÑOR DIRECTOR

El 6 de abril presenciamos a la diputada Pamela Jiles calificando de una forma humillante al diputado Diego Schalper.

Probablemente será sancionada por la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados. Será tildada de vulgar e insolente. Sin embargo, a la diputada eso no le afecta, pues el objetivo no es denigrar al diputado, sino socavar el concepto mismo de autoridad y de respeto. Ella ha desplegado esto continuas veces en el Congreso, y la estrategia tiene una consistencia profunda.

El insulto es más pensado de lo que parece, fue un acto político y estratégico, con mirada a largo plazo, con consecuencias profundas en la percepción del ciudadano hacia un legislador, y que, en definitiva, romperá cada vez más la frágil reputación de la que goza el Congreso actualmente. De continuar este despliegue de ataques, el mismo Congreso (a través de la diputada) irá minando su propia autoridad. Y eso no es aleatorio o sin sentido, sino una estrategia de poder.

Alejandro Zauschkevich G.

Abogado

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