Dormir tranquilos



SEÑOR DIRECTOR

Las nuevas expulsiones colectivas de personas extranjeras el fin de semana implican vulneraciones a las normas jurídicas y a los derechos humanos, ya que: 1) son dictadas sin el proceso penal que exige la ley; 2) las personas no tienen opción de defenderse antes de ser sancionadas; 3) se dictan sin análisis individualizado de los casos, sin examinar la situación personal, familiar ni riesgos de devolución; 4) lo anterior genera vulneraciones de derechos humanos fundamentales, e incluso separación de familias en algunos casos, y 5) las expulsiones van contra el artículo 8 transitorio de la nueva Ley de Migraciones, que impide expulsar a personas extranjeras con ingreso irregular, y les da 180 días de plazo para salir del país sin sanciones.

Las notificaciones y detenciones correspondientes ocurren durante el fin de semana, cuando las personas afectadas no cuentan con acceso adecuado a la justicia. Como si ello no bastara, algunos jueces y juezas que llegan a conocer de los casos, contra toda lógica, deciden no paralizar las expulsiones; al parecer, no miden las consecuencias de que el avión devuelva a personas a un país en grave crisis, o a un padre o madre de un niño que queda emocionalmente destruido.

Me sorprende ver cómo nuestras autoridades migratorias transgreden las leyes sin pudor, y me pregunto si acaso pueden dormir tranquilos sabiendo esto. Lo que sé es que no hay sueño reparador que sane a las personas cuyos derechos o los de sus familiares han sido vulnerados.

Francisca Vargas Rivas

Directora

Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados UDP

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