Educación pública y libertad de enseñanza



SEÑOR DIRECTOR

Las universidades son comunidades muy relevantes en nuestra sociedad, comprometidas con la creación de nuevo conocimiento, la investigación, la enseñanza, formación integral de la juventud y el debate de ideas de los grandes desafíos que enfrenta el país. En el actual proceso constituyente, estos aportes son cruciales ya que permiten la expresión de todas las miradas y propuestas.

Un aspecto primordial de la reflexión universitaria es la libertad de enseñanza y el derecho a la educación pública, aspectos que deben complementarse -y no ser contrapuestos-, para permitir una mirada plural y de calidad. La educación debe potenciar el pleno desarrollo de la persona en todas las etapas de su vida -contando por cierto los padres con el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos-, en la que el Estado debe garantizar el acceso a una educación pública, inclusiva y de calidad para toda la población.

La educación es más que entregar conocimientos o información, supone formación, el respeto a la diversidad y un compromiso con el desarrollo de la persona. A nivel de la educación superior, se debe asegurar la pluralidad de proyectos, la autonomía y libertad académica, el desarrollo amplio de la investigación científica, tecnológica, humanista y la creación artística. Estos son aspectos fundamentales en una nueva Constitución, por lo que hoy revisten especial relevancia.

La libertad de enseñanza está consagrada en la Constitución desde hace más de cien años y forma parte esencial del pluralismo que queremos seguir construyendo en nuestro país. También está consagrada en múltiples tratados internacionales, confirmando así un compromiso internacional a este derecho. La educación superior debe ser apoyada en sus proyectos académicos innovadores, de calidad, orientación y relevancia pública -independiente de la propiedad de las instituciones-, que aporten al crecimiento y desarrollo del país.

Al Estado le corresponde promover la educación pública y garantizar la libertad de enseñanza, la que es vital para favorecer la participación de diversas instituciones en la conformación de nuestra identidad cultural. Ello ha favorecido el crecimiento de nuestra sociedad, avanzar en la cohesión social y la construcción de una sociedad pluralista.

Ignacio Sánchez

Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile

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