El desafío de sostener el empleo

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La importante recuperación del mercado laboral no está asegurada, en particular porque la mayor creación de empleos proviene de sectores fuertemente beneficiados por el auge del consumo, que en 2022 podría decaer. Esto obligará a las nuevas autoridades a permanecer vigilantes.



Los datos conocidos recientemente en materia de empleo revelan una rápida recuperación del mercado laboral. Golpeado por la pandemia, el desempleo había escalado hasta 13,1% en julio de 2020, producto de una destrucción de casi 2 millones de puestos de trabajo desde el inicio de la crisis sanitaria.

Sin embargo, los datos a noviembre de este año reflejan una recuperación progresiva. El desempleo se ubicó en 7,5% -el menor nivel desde enero de 2020- y se recuperaron 1,5 millones de empleos, restando solo 500 mil para cerrar la brecha producida por la crisis. De los empleos recuperados, la mayor parte corresponde a asalariados del sector privado (800 mil desde julio de 2020), por sobre los de cuenta propia (590 mil).

La recuperación del mercado laboral ha estado apuntalada por la fuerte expansión económica de los últimos meses, la que a su vez ha sido impulsada por inyecciones de liquidez y por el exitoso programa de vacunación, que ha permitido una rápida vuelta a la normalidad de la actividad en diversos sectores.

¿Significa esto que el empleo dejó de ser un problema? Lo cierto es que la nueva administración deberá vigilar permanentemente el mercado laboral, porque es un problema que está lejos de resolverse automáticamente. Parte del bajo desempleo se explica porque un poco más de 500 mil personas han salido de la fuerza de trabajo desde que se inició la pandemia, por múltiples razones, algunas de las cuales podrían estar explicadas por las transferencias directas del Estado y por las dificultades en el cuidado de los hijos. Habrá que ver si el mercado laboral es capaz de absorber esta mayor oferta una vez se disipen las distorsiones -IFE, clases remotas, entre otras-; de lo contrario, podríamos ver un aumento en los niveles de desempleo.

Además, los sectores que han liderado la recuperación en los empleos son comercio (342 mil desde julio de 2020 hasta noviembre de este año), construcción (296 mil) y actividades de alojamiento y de servicio de comidas (153 mil), que en conjunto explican más de la mitad del empleo recuperado. Estos sectores -que fueron de los más afectados por la crisis- se han beneficiado del boom del consumo (comercio, turismo, entretenimiento) y de la inercia que traía la inversión (construcción). Sin embargo, las débiles expectativas tanto para el consumo como la inversión en los próximos meses perfectamente pueden poner en duda la permanencia en el tiempo de muchos de los empleos creados en estos sectores.

El nuevo gobierno deberá evaluar herramientas que apuntalen el mercado laboral -ya se ha mostrado abierto a extender el IFE laboral, que durará hasta marzo-, en particular para incentivar la participación femenina, que fruto de la pandemia retrocedió cinco puntos, llegando al mismo nivel que tenía hace una década. Pero quizás la principal exigencia que deberá cumplir la administración entrante es transmitir señales que calmen la incertidumbre del sector privado y creen un clima favorable para la inversión, lo que en parte puede lograrse con la configuración del nuevo gabinete si suma a figuras razonables que valoren el rol del sector privado.

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