Heraldo Muñoz

Heraldo Muñoz

Presidente del PPD

Opinión

El desafío opositor


Llegó la hora de la unidad de la oposición. La ciudadanía espera más de nosotros. Para diseñar un nuevo rumbo, debemos partir por reconocer ante el país los errores cometidos, apartar las pugnas menores y escuchar la voz de la gente. La dispersión opositora no es nueva y se arrastra desde las elecciones presidenciales pasadas. Más allá de la aspiración de nuevas fuerzas de ganar espacios, y de algunas antiguas de recuperar identidad, la causa principal de los males opositores es habernos desviado de las prioridades ciudadanas.

En la pasada elección presidencial: ¿Cuánto hablamos del crecimiento económico, de más y mejores empleos, de innovación?; ¿cuántas propuestas ofrecimos para enfrentar la inseguridad ciudadana, previniendo el delito, apoyando a las víctimas, focalizando el trabajo con jóvenes y comunidades locales?; ¿cuánto hablamos de profundizar la agenda de probidad?; ¿cuánto hablamos de la persistente discriminación en el trabajo y en la calle contra la mujer? Debemos centrarnos en las razones del malestar de la clase media y los más desposeídos, en vez de acentuar el debate sobre eventuales coaliciones. Cabe responder a las personas de regiones que tienen que viajar a Santiago para consultar un médico especialista; a quienes usan un auto para trabajar y enfrentan el alto costo de los tags; a los adultos mayores cuyas pensiones no les alcanzan para cubrir los remedios para sus enfermedades. Si definimos bien los asuntos sustantivos que preocupan a la gente, las coaliciones serán más factibles de conformar más adelante.

El tema prioritario de la agenda ciudadana es la reforma previsional. A mi juicio, esta debe ser la discusión madre de todas las batallas. El consenso opositor debiera apuntar a un sistema de seguridad social, con componentes de solidaridad intra e intergeneracional, con la posibilidad de que el aumento de 4 o más puntos a cargo del empleador sea administrado por un ente público autónomo, adelantando el número de años para la entrada en vigencia de este incremento de cotización, ampliando la opción de los afiliados a elegir su administradora por el total de la cotización, y legislando prioritariamente sobre el reajuste del pilar solidario.

Si hay acuerdo opositor sobre pensiones, ello facilitará concordar posiciones para fortalecer la Ley de Inclusión Educacional para que las familias escojan las escuelas para sus hijos; defender el sindicalismo frente a las reformas laborales; y elaborar posturas comunes sobre otras reformas necesarias, como en materia de seguridad ciudadana o del TC. Debiéramos inspirarnos en el ejemplo del acuerdo de las ocho condiciones para legislar sobre reforma tributaria, suscrito por partidos desde el Frente Amplio hasta la DC. Por cierto, resulta esencial despejar la definición sobre el acuerdo administrativo para la mesa de la Cámara. La idea es dialogar con el gobierno, con disposición abierta, pero negociando unidos, para construir futuro y recuperar la confianza de la gente. Chile merece una oposición que pueda aspirar a liderar un cambio tranquilo.

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