El futuro del TPP11

Bachelet TPP



SEÑOR DIRECTOR

En los últimos años el TPP11 ha sido, probablemente, uno de los acuerdos comerciales más controversiales en la historia de la política comercial chilena. Ha recogido la polarización social y el descontento más allá de su propio mérito. El debate por ratificarlo -o no- ha tomado dimensiones que no habían sido experimentadas en este tipo de tratados; argumentos a favor y en contra parecen dialogar –permanentemente- sobre el país y el modelo económico. En las protestas y los grafitis en las calles, el TPP aparecía tanto como ACAB y su rechazo generaba el mismo fervor que las AFP.

Si bien es un acuerdo amplio en sus objetivos comerciales, que fija estándares con algunas características particulares y novedosas clausulas en algunos temas, es la continuidad en la consolidación de la apertura comercial que, si bien ha traído indiscutibles beneficios al país, también se encuentra en un importante momento de inflexión. El tratado contiene disposiciones que pueden ser complejas y que algunos críticos han relevado, pero también tiene ganancias evidentes al mantener a Chile en el escenario global. Sin embargo, el espacio de la discusión meramente técnica parece estar agotado; un diálogo de sordos que no beneficia al país.

Transitamos hacia una etapa donde vale la pena detenerse a diseñar una estrategia de largo plazo, que permita al país utilizar la política comercial para modificar su canasta de exportación, con mayor valor agregado, incluir un número superior de participantes y que contribuya a lograr esa anhelada diversificación, disminuyendo la dependencia del cobre. Consecuencia que no me parece atribuible a los tratados comerciales exclusivamente, como se ha tratado de señalar.

El posible futuro ingreso de China y la ratificación de Perú sin duda aceleran el debate interno, pero ninguno de los dos soluciona la situación nacional, y menos aún cooperan con la prioridad de sanar el ambiente interno, así como buscar consensos en orden a reconstruir el país. Creo que es válido tomarse un tiempo para evaluar y considerar con menor pasión y más estructura el futuro de la inserción económica chilena. En estos tiempos extraños, el TPP no es un tratado limitado a sus acciones, su futuro parece requerir una política de Estado y unos tiempos que excedan las simplificaciones.

Dorotea López Giral

Directora del Instituto de Estudios Internacionales

Universidad de Chile

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