El Pato, el Cóndor y el reflejo del gobierno



Por Paula Walker, profesora Escuela de Periodismo Usach

Al día, cada uno de nosotros está bombardeado de mensajes en los medios de comunicación y en redes sociales. Lograr que algo destaque no es nada fácil y requiere de creatividad y una buena estrategia. Los gobiernos quieren hacer sus mejores esfuerzos por comunicar a las personas sus programas, llamar su atención y explicar los beneficios, políticas e incluso la visión del mundo que tienen. Conocer lo que las personas esperan de sus autoridades y reconocer la sintonía en la que se mueve la opinión pública, son acciones elementales a la hora de comunicar. Sin embargo, para destacar en las comunicaciones, no todo vale y hay acciones que los equipos y las autoridades hacen y que vienen a separar aún más a las personas del gobierno.

En un acto de fiscalización moderno, rápido y público, el Cóndor le dijo al Pato que se había equivocado al usar las redes sociales del Banco Estado para alabar a su jefe, Sebastián Sichel (director de la entidad financiera por medio año). A través de Twitter, el Pato dijo: “¡gracias Sebastián por trabajar al máximo para apoyar a todos nuestros clientes!... agregando que ese director -en 200 días- “había acercado a millones de chilenos”. Contralorito, como voz oficial de la Contraloría, le dijo al Pato que “las redes sociales son para fines públicos y no particulares (como desear éxito a un precandidato presidencial)”, rematando que “deben respetarse los dictámenes de Contraloría… y no usarse (las RR.SS.) para fines particulares o políticos”. Se sumó a la crítica el sindicato de trabajadores, en voz de su presidente, quien dijo que “hubo un desorden estructural en el banco porque su cabeza estaba más preocupada de su campaña personal y presidencial, que de administrar un banco público con ese nivel de afluencia en medio de una pandemia”.

El problema de las comunicaciones cuando son vacías, es que en un instante queda en evidencia que solo es prosa y que en la realidad las cosas son tan diferentes: la caída masiva del sistema del banco, a las pocas horas del tuit de la discordia, afectó a los cajeros automáticos, la página web y el sistema de tarjetas de débito y crédito en medio de las fiestas de fin de año, lo que generó indignación en “todos nuestros clientes”. Para justificar esta falla masiva, las redes sociales del banco dijeron, con la misma innovación que cuando saludaron a su jefe, que “lamentamos los inconvenientes que está situación pueda causar”.

El gobierno tiene esa impronta de creer que todo es marketing, frases hechas y mensajes en Twitter, que la vida se resuelve por BigData, mientras las personas tienen súper claro lo que necesitan, las desigualdades que no se superan, las promesas que no se cumplen y mensajes vacíos del tipo. ¡Gracias Sebastián por trabajar al máximo para apoyar a todos nuestros clientes! Justo antes de irse como candidato presidencial.

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