Elección de gobernadores regionales



SEÑOR DIRECTOR

Se propone postergar la elección de gobernadores regionales de abril a noviembre de 2021 para poder definir mejor sus atribuciones y recursos. En efecto, la actual legislación es deficiente en esos aspectos, pero no por escasez de tiempo para legislar, sino debido a la resistencia de buena parte del sistema político a dotar de poderes a regiones y comunas, a veces por genuina convicción centralista, pero generalmente por defender cuotas de poder o mero cálculo electoral.

En noviembre de 2018, a pocos meses de aprobada la elección de gobernadores, se propuso por primera vez su postergación, y se insistió en junio de 2019, en mayo de 2020 y en la actualidad. Es decidor que este entusiasmo por mejorar el marco normativo de los gobernadores se traduzca una y otra vez en intentos por postergar su elección y no en propuestas para corregir la ley.

Si se trata de entregar más atribuciones y recursos, todo indica que postergar las elecciones no ayudará, y sí lo hará el contar con gobernadores electos democráticamente, que tendrán fuerza y legitimidad para empujar esos avances tan resistidos. A la vez, es fundamental preservar la simultaneidad de las elecciones regionales con las municipales, para que se debatan propuestas territoriales y locales. Si se postergan para noviembre, los candidatos a gobernadores serán solo comparsas de las campañas presidenciales.

Los procesos de descentralización son siempre difíciles. Mal que mal, se trata de traspasar poder. La experiencia de otros países muestra que estos procesos avanzan en base a la experiencia, y la institucionalidad que se consolida no es la misma que se pensó en un inicio. Así ha sido con los procesos de descentralización de Francia, Colombia y España, y con la creación de gobiernos metropolitanos en Barcelona, México y Londres. En Chile debiera ser similar; haremos camino al andar, lo importante es comenzar.

Carolina Tohá

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