Elección y Convención



SEÑOR DIRECTOR

Con el diario del lunes y la marraqueta dura, el imaginario sin límites de la izquierda en la Convención poco a poco llega a su final. La composición del próximo Senado prácticamente le pone una lápida a los que quisieron cambiar las reglas del juego con un plebiscito dirimente y postergaciones de plazo, lo cual sin duda desestabilizará y reordenará las fuerzas dentro del grupo hegemónico, probablemente en dos:

Primero, desde luego habrá algunos que querrán tomar el toro por las astas, y verán en la Convención la última oportunidad de dejar amarrada una Constitución a su antojo, la cual se parecerá más a una “carta de triunfo” que a una “casa de todos”.

Por otro lado, habrá otros que entenderán que la única salida para el éxito en el plebiscito de salida es actuar con moderación, abandonar las consignas revolucionarias y ampliar el espacio de diálogo con aquellas fuerzas -hoy antagónicas- que estén dispuestas a construir algo común.

Solo con esta última salida podremos pensar en un proyecto constitucional ambicioso, realmente pluralista y duradero. Finalmente, así el desafío, aunque cuesta arriba, aún nos puede ilusionar.

Jorge Hagedorn G.

IdeaPaís

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