En la dirección equivocada



SEÑOR DIRECTOR

Recientemente se ha publicado una nueva versión del programa del candidato Gabriel Boric la que, sin mayores sorpresas, ha mantenido los profundos cuestionamientos que reputados técnicos han hecho de éste y de su muy nocivo efecto para el bienestar real (no utópico) de las personas, lo que por cierto comparto.

Pero más allá de eso, resulta interesante entender a un grupo de personas que, legítimamente, están motivadas a votar por las ideas que encarna la candidatura de Boric. Según veo, muchas de ellas se sienten seducidas por promesas de mayor igualdad de género, respeto al medio ambiente, mayor igualdad económica, mayores derechos políticos, entre otros, por lo que parece relevante conocer si en la realidad un programa como el de Boric, descontando el voluntarismo inocente, podría alcanzar tales objetivos.

Parte de la respuesta la podemos encontrar en los reportes del Instituto Fraser y la Fundación Heritage. En estos se observa que países con mayor libertad económica alcanzan mayor igualdad de género, mayor felicidad, mejor calidad del medio ambiente, mayores derechos políticos y libertades civiles, etc. Por cierto, también se vive mejor considerando todos los otros indicadores tradicionales (ingreso per cápita, pobreza, esperanza de vida, etc.).

La conclusión es evidente. La mejoría en cualquier tipo de indicador, social, ambiental, cultural, material, viene de la mano con mayor libertad económica, lo contrario a la agenda del candidato.

Félix Berríos Theoduloz

Economista

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