Entre la ética de la vocación y de la responsabilidad




SEÑOR DIRECTOR

En estos días, la ciudadanía ha visto a la política alejada de la ética de vocación y de la responsabilidad. Weber describía a ambas cómo elementos complementarios que han de concurrir para formar políticos auténticos, que permitieran sopesar los pros y los contras de las decisiones que han adoptado.

B. Tuchman en “La Marcha de la Locura”, indicaba: “A veces, los países entran en ciclos de irracionalidad, que los llevan al abismo y en este proceso, las culpas son compartidas”. Así, el panorama de la encuesta CEP era previsible ya que refleja un período difícil, no solo en lo sanitario, sino por la falta de credibilidad en las instituciones, entre ellas: el Congreso y los partidos políticos. Solo los liderazgos individuales con mayor aceptación son los que interpelan a “mi pueblo”, “mis nietitos” o “a la gente”, es decir, el estilo de la inmediatez de hacer política, basados en “pan para hoy y hambre para mañana”.

Dado lo anterior, es el momento apelar a ese lejano sentido republicano que conocimos, a ese centro político moderado y democrático, hoy desganado, que permita frenar este circo romano de la farándula populista. Es urgente que procesemos con mesura y criterio el país que todos hemos construido, en este presente vacilante, para sacar lecciones que nos permitan seguir construyendo en democracia un proyecto de futuro, dentro del respeto irrestricto al marco jurídico e institucional que tenemos.

Marta Canto Castro

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