Erróneas señales en proceso de vacunación

Si bien resulta desconcertante la descoordinación entre Cancillería y Salud, ha resultado clarificador que la autoridad despejara que todos quienes habiten en Chile -salvo turistas- recibirán la vacuna.



Las instrucciones que el miércoles dio a conocer el canciller, en la cual hacía hincapié que no tendrían derecho a vacunarse en Chile aquellos que estuvieran como turistas, así como tampoco los extranjeros que se encuentren en forma irregular -a menos que hubiesen iniciado los trámites para la obtención de una visa temporal o definitiva- generaron fuertes críticas desde los más diversos ámbitos, lo que obligó al gobierno a rectificar estas directrices. Así, ayer la autoridad de Salud -también la Dirección de Extranjería- salió a precisar que quienes se encuentren en situación irregular, sí tendrán derecho a recibir la vacuna, pues forman parte de Fonasa Nivel A, reafirmando de paso que los turistas no podrán acceder a ella.

El incidente es desconcertante, no solo porque resulta extraño que una materia que es de competencia de la autoridad de Salud haya sido anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores -dejando entrever una incómoda descoordinación-, sino además porque la confusión y malestar que despertaron dichos anuncios empañaron innecesariamente un proceso de vacunación que hasta aquí ha funcionado de manera admirable -con más de 1,3 millones de personas inoculadas-, y que ha sido reconocido transversalmente.

Es inevitable que en procesos tan complejos como una vacunación masiva, se cometan errores y deban existir rectificaciones sobre la marcha. El incidente, sin embargo, es ilustrativo sobre la inconveniencia de que las políticas migratorias se superpongan con los objetivos de la salud pública, especialmente cuando en esta fase resulta crucial que la mayor parte de las personas se puedan vacunar, tanto para descomprimir el uso de camas críticas, como para contener la expansión del virus. Para efectos de evitar mensajes confusos en la población, es necesario evitar que existan este tipo de pasos en falso a nivel de gobierno, procurando una sola voz en esta materia.

Ha resultado clarificador entonces que se haya despejado que la vacuna será suministrada a los nacionales y a todos los extranjeros, con independencia de su situación migratoria. Lo contrario habría implicado crear situaciones discriminatorias -que bien podrían haber sido objeto de una judicialización- y en contraposición con los objetivos sanitarios en que se encuentra empeñada la autoridad.

Naturalmente que el país no está en condiciones de absorber una demanda de vacunas que provenga de turistas, quienes no se encuentran dentro del grupo objetivo de vacunación previamente definido. Es razonable que el gobierno a través de los ministerios del Interior y de Salud busque evitar que ocurra el fenómeno del “turismo de vacunas”, sobre todo si obran antecedentes de que algunas agencias de turismo extranjeras ya están ofreciendo viajes a Chile con el fin de vacunarse. La inoculación en las naciones vecinas -Argentina, Bolivia y Perú- ha avanzado mucho más lentamente que en el caso chileno, y de allí que resulte razonable tomar las medidas para prevenir potenciales problemas.

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