Carlos Henríquez

Carlos Henríquez

Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación.

Opinión

Evaluación Progresiva: una nueva forma de evaluar para movilizar los aprendizajes

Imagen referencial

El Simce es la evaluación educativa más conocida en Chile. No cabe duda. Sin embargo, en nuestro trabajo de contribuir a que las comunidades escolares se movilicen y avancen en su trayectoria de mejora escolar, hemos puesto a disposición Evaluación Progresiva, como parte del Sistema Nacional de Evaluación de Aprendizajes. Como primera etapa hemos abordado Lectura en 2° básico y, recientemente, Matemática en 7° básico, con el objetivo de que los estudiantes progresen en estas asignaturas clave para su desarrollo integral.

La implementación de Progresiva ha sido un hito en la política pública de la evaluación, donde después de tres décadas de solo Simce sumamos nuevas herramientas para que nuestros niños y niñas lean comprensivamente; y para lograr, en el caso de Matemática, identificar y trabajar en la superación de los errores más comunes de los estudiantes.

Los primeros años de escolaridad, los de enseñanza básica, son particularmente importantes, ya que el éxito alcanzado en esta etapa está fuertemente relacionado con el éxito escolar que se pueda lograr en el futuro. De acuerdo con esto, consolidar la comprensión lectora es sustancial para que niños y niñas posteriormente puedan desarrollar nuevas habilidades y es la base de un aprendizaje permanente para todos los procesos de enseñanza y aprendizaje a los que se verán enfrentados. Por otro lado, la formación y alfabetización matemática permite el desarrollo del razonamiento lógico y del pensamiento deductivo y abstracto, habilidades para la vida que son requeridas por un mundo sobrepoblado de información y otros estímulos.

Evaluación Progresiva es aplicada por parte de los establecimientos, de forma voluntaria, tres veces al año. El uso de los resultados es interno y estos no tienen consecuencias asociadas a cada escuela, ya que su función principal es contribuir con información específica e inmediata para los profesores respecto de los avances de cada estudiante y del grupo curso en ciertas áreas de aprendizaje que son fundamentales para su desarrollo. Además, ofrece orientaciones concretas para retroalimentar las prácticas docentes y mejorar los aprendizajes de sus estudiantes.

Nuestro énfasis institucional ha estado en la conversación con los distintos actores de la educación para ampliar la mirada de la calidad, por lo que hemos tratado resignificar la evaluación: como un comienzo enriquecedor y como un medio más que un fin en sí mismo; de ahí la implementación de Progresiva. Actualmente son más cinco mil colegios los que se han sumado a la aplicación de 2° básico, que ven el cambio y lo valoran; y desde marzo, mes en que fue lanzada Progresiva Matemática, ya se han sumado más de tres mil establecimientos para 7° básico, lo cual refleja el interés y la apreciación que los docentes tienen de esta prueba.

Desde la política pública, esperamos que esta mirada no se reduzca a las asignaturas más tradicionales, sino que la usemos para analizar los procesos educativos y el conjunto de la escuela, y para ver cómo se hacen las clases; es decir: que no nos quedemos solo en los instrumentos y nos responsabilicemos internamente de movilizar los aprendizajes de los estudiantes.

La mejora se concretará cuando los estudiantes comprendan la brecha entre lo que debían saber y lo que saben. La reflexión y el diálogo sobre las evaluaciones nos exigen recapacitar sobre los fines de la educación que necesitamos para que nuestros estudiantes se puedan desenvolver y tomar las riendas de su propio destino para cumplir sus proyectos de vida, gracias al trabajo de una comunidad educativa que se ha preocupado y ocupado de generar las oportunidades de aprendizaje, foco central finalmente de nuestro accionar, que tiene un total sentido de urgencia. 

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